La Universidad y el Museo de Mánchester. Historia con sus historias.

Cita

IMG_5247

Si estás en Mánchester y bajas por Oxford Road, puedes encadenar a lo largo de la calle varias visitas interesantes en un sólo día. Centrándome en una de estas visitas (dentro de unos días seguiré la ruta de Oxford Road), el primer lugar donde pararé será en la Universidad de Mánchester que en si, como institución, se considera que se fundó en 1824 e irremediablemente, tanto por el lugar como por las fechas, este nacimiento está muy relacionado con la industrialización de la ciudad.

La universidad dio sus primeros pasos de la mano de John Dalton, un químico inglés y también descubridor del daltonismo. Dalton, apoyado por industriales y hombres de negocio de la ciudad, creó el Instituto de Mecánica de Mánchester. Obviamente, el objetivo de este instituto no era otro que enseñar a los trabajadores los principios de las bases científicas y así poder seguir avanzando en el desarrollo de la tecnología. Con los años,este instituto acabó convirtiéndose en el UMIST (University of Manchester Institute of Science and Technology) pero previamente funcionó como una Facultad de Tecnología de la Victoria University of Manchester, conocida antes de 1851 como Owens College.

Para saber el origen del Owens College tenemos que trasladarnos a 1846 y encontrarnos con John Owens, un comerciante textil de Mánchester, soltero y sin descendencia, que muere y deja la mayor parte de su fortuna para la creación de una universidad para hombres (todavía no había nacido Emmeline Pankhurst para convencerle, incluso a porrazos, que también podría pensar en integrar a las mujeres en las universidades). En fin, los administradores de esta bonita herencia acaban estableciendo en 1851 el Owens College en un edificio que había sido la casa de Richard Cobden, un empresario textil que, en pleno auge de la Revolución Industrial se estableció en Mánchester y que más adelante acabó interviniendo en las luchas políticas locales.

Poco a poco, la idea de una universidad empezó a tomar forma pero, eso sí, con algunas dificultades iniciales ya que, entre otras cosas, los empresarios de Mánchester eran más partidarios de que sus hijos se incorporaran a los negocios familiares cuanto antes y eso dificultaba atraer estudiantes solventes al Owens College. Fuera como fuese, el College, a pesar de todo, sobrevivió y en 1873 se instala, esta vez para quedarse para siempre, en unos edificios nuevos que se habían construido en Chorlton-en-Medlock en Oxford Road. En este majestuoso complejo de la actual universidad podéis encontrar el edifico Owens, que al igual que el resto de construcciones fue diseñado por Alfred Waterhouse, el arquitecto que ganó el concurso para diseñar el nuevo ayuntamiento de Mánchester, en mi opinión el edificio más impresionante de toda la ciudad, y artífice también del Museo de Historia Natural en Londres. El edificio principal de la Universidad de Mánchester albergaba originariamente todas las disciplinas excepto química, que se impartía en Burlington Street, y medicina, que se enseñaba en la parte trasera del campus universitario. Volviendo a la cronología, es en 1880 cuando, por Decreto Real, se establece que en Chorlton-en-Medlock se establezca la Universidad Victoria y en 1904 el Owens College fue absorvido por esta institución. De hecho, la actual Universidad de Mánchester no se conforma hasta 2004, con la fusión de de la Universidad Victoria de Mánchester y el UMIST. A día de hoy está considerada como una de las mejores universidades del mundo, es líder mundial en la búsqueda de tratamientos contra enfermedades con alta mortalidad y vale mucho la pena entrar en ella, pasear entre sus bonitos edificios y, sobre todo, admirar el edificio neo-gótico de Whitworth, que es una de las maravillas de la ciudad.

img_0048.jpg

La universidad de Manchester cual Matrioshka, alberga dentro de su recinto, el sofisticado Christies Bistro y el Museo de Mánchester, en el que puedes ver desde momias del antiguo Egipto, hasta esqueletos de dinosaurios, objetos de arqueología, algo de botánica, etc…

Sin duda, una de las piezas más famosas del Museo es el esqueleto del elefante Maharajah, no tanto por sus huesos sino por la historia de su traslado a la ciudad. Para conocer el origen de la fama del animalito nos vamos a la década de 1870, cuando en Mánchester existía el zoo Belle Vue. Este zoo pertenecía a la familia Jennison, que se enamoró de un elefante que vivía en el zoo de Edimburgo y al que acabó comprando. Para transportarlo decidieron que viajase en tren pero durante el trayecto el elefante no debió sentirse muy cómodo y destrozó el vagón en el que iba encerrado. La solución fue llevarlo a pie hasta Mánchester, cuidador incluído pegándose esta romántica pateada. Total, la broma costó 10 días de caminata. IMG_0049

Robando protagonismo al elefante Maharajah, en el museo también encontramos a una estatuilla egipcia, una de las ofrendas a Osiris sacada de la tumba de una momia y que, de alguna manera, tomó vida propia. Se trata de la estatua de Neb Senu. La reliquia de 25 centímetros fue encontrada en una tumba que data de 1800 a.C. y tiene una inscripción que traducida pone “pan, cerveza y carne”. Hace pocos años la pieza, seguramente aburrida de estar todo el día sin más actividad que la de dejarse ser observada,  optó por girar sobre ella sigilosamente durante el día y permanecer quieta durante la noche. Los conservadores del museo decidieron poner cerca de ella una cámara de vigilancia y comprobaron que, efectivamente, la posición de primera hora de la mañana no era la misma que la que tenía por la tarde, había girado 180 grados! Como siempre pasa con estas cosas, hay explicaciones para todos los gustos, unos expertos sospechan que la estatuilla puede contener el espíritu de la momia, teoría directamente enraizada con las creencias del antiguo Egipto, y otros expertos se decantan por el efecto de las vibraciones de los miles de visitantes que pasan por esa sala y que provocan que la pieza gire esos 180 grados por el día. La respuesta verdadera, sin duda, la tiene la estatua y yo, como soy una romántica, me decanto por la vertiente más mágica. En el siguiente enlace la podéis ver en acción.

Neb Senu en movimiento

Por último, merecen mención algunos universitarios ilustres de la Universidad de Mánchester: Tenemos al archiconocido y talentoso arquitecto Norman Foster; al escritor Anthony Burgess y autor del libro, entre otros, de La naranja mecánica;  a los actores Adrian Edmondson, ese Vyvyan, el punk, en la mítica serie de los 80´s The Young Ones, a su compañero de reparto en la misma serie, Rik Mayall, representando al anarquista Rick, y al también actor Benedict Cumberbatch, que podemos ver en la serie Sherlock; a los físicos James Chadwick, premio nobel de física y descubridor del neutrón, Joseph John Thomson, también premio nobel de física y descubridor del electrón, y a John Douglas Cockcroft, nobel de física y el primero en desintegrar un núcleo atómico. Desde luego que la lista es más larga, estos sólo son algunos ejemplos y en algún momento he de poner fin a este artículo que espero que os sirva si alguna vez visitais Mánchester.

 

Vyvyan

Adrian Edmondson

Rik-Mayall-Rick-in-The-Young-Ones-428x372

Rik Mayall

Ernest_Hemingway-James_Joyce-William_Shakespeare-Novela-Cine-Libros_196240864_29774264_854x640

Anthony Burgess

 

Anuncios

Bar SomY o la peña oficial de seguidores del Manchester City FC en Barcelona

Cita

Hablar de Manchester y de Barcelona sin sacar el tema del fútbol viene a ser como hablar de Madrid sin hablar de la cup of café con leche in the Plaza Mayor.
La cosa es que existe un lugar en el barrio de Sants en el que las aficiones del Barça y del Manchester City conviven pacíficamente desde 2011. Se trata del Bar SomY y se encuentra en la plaza Osca.
Los artífices de esta idea son Mark Aspinall, un mancuniano residente en Barcelona y, por supuesto seguidor del City, y Ricard Blanco, propietario del local y socio de la Penya Barcelonista Sants-Hostafrancs. Por lo visto Mark solía frecuentar el SomY con sus amigos, aficionados al fútbol, y Ricard les acabó ofreci poder reunirse allí dejándoles algo de espacio en las paredes culés de su bar para montar su propio altar color celeste. De esta manera, los colores blaugrana y azul celeste visten los muros del bar en armonía y sin estridencias y son testigos de los rezos, alegrías y aplausos de sus “followers” cada vez que juegan sus respectivos equipos. Lo mejor, no existen tensiones entre ellos, al contrario, y reina el respeto entre las los aficiones, cosa que hace más agradable el rato que uno pueda pasar allí.
Por otro lado, el hecho de que los dos equipos hayan compartido jugadores o que Pep Guardiola esté llevando al Manchester City a uno de los momentos más dulces en la Premier League y se haya ganado el cariño incondicional de los citizens, también ayuda a que este equipo esté cosechando cierto grado de simpatía entre los catalanes. De hecho, yo misma lo veo como un equipo hermano o algo así.
Más curiosidades sobre este tema en el siguiente link:
https://es.mancity.com/noticias/primer-equipo/first-team-news/2017/january/barceloan-osc-sp

som-y-som-y-2-324a2citybcn2-1.jpgsom-y-som-y-9-1b60f

La fábrica Fabra y Coats la gestaron escoceses y catalanes, y nace en Manchester.

Me gustan las fábricas, cuanto más viejas más me entusiasman. Me atraen más que cualquier otro edificio, como una iglesia, un palacio y demás arquitectura lujosa. Esto es así, seguramente, porque soy una forofa de la Revolución Industrial.

1936586_1232713106351_8313527_n 1936586_1232712986348_4155166_n

El caso es que, sea por estos gustos o cualquier otra cosa mágica desconocida, para mí visitar una antigua fábrica significa sentirme fantásticamente, me llena de energía, como si estuviese en la cima de una montaña y, en definitiva, ejerce algún tipo de poder terapéutico sobre mi espíritu. Así de rara soy, pero es un vicio barato e inofensivo.

Tengo la suerte de vivir a poquísimos minutos caminando, de uno de estos titanes, la Fabra I Coats. Es uno de mis lugares favoritos de visita y devoción y al que recomiendo ir a todo el mundo. Es grande, elegante, hecha de ladrillo entre marrón y rojizo, y tiene buenos ventanales. Un bellezón!

482955_4759290188574_1177400718_n72985_10200515394835770_2083100445_n

La Fabra I Coats empieza a gestarse a principios del siglo XIX, en plena revolución industrial, y como su propio nombre indica, lleva genes británicos y catalanes. Considero que sus orígenes guarda una historia muy interesante, así que voy a explicarla dentro de lo que he podido averiguar sobre ella.

El origen británico

Para conocer su raíces británicas, tenemos que remontarnos a 1812, cuando nace la primera fábrica de hilaturas de la mano de los hermanos Clark. Esto sucedía en Paisley, Escocia, muy cerca de Glasgow, y esta familia fue un referente dentro del ámbito del textil de aquella época.

Pero antes de esa primera fábrica, James Clark era un comerciante que se dedicaba a vender piezas para telares, herramientas y accesorios relacionados con este tipo de actividad. Por otro lado, su hermano Patrick, que venía a ser un cerebrito lleno de ingenio, fue trasteando por ahí hasta que consiguió crear el hilo de coser de algodón. Esto último puede parecer algo no demasiado relevante, porque ya existía el hilo de seda (usado por la alta sociedad), y el de esparto (usado por el resto de los mortales), pero resulta que a principios del XIX, las islas británicas padecieron un importante bloqueo provocado por las guerras napoleónicas, y si algo escaseaba en aquellos momentos era la seda. El algodón se convirtió en una alternativa muy válida y los Clarks lo supieron aprovechar para su negocio, así que se asociaron y abrieron esta pequeña industria que he apuntado al inicio. La llamaron J&P Clark (para qué complicarse más?!) y, obviamente, se dedicaron a la fabricación de tejidos de algodón. Les fue tan bien, que al poco tiempo empezaron su expansión en el extranjero.

<

p style=”text-align:justify;”>En fin, la aportación británica a mi fábrica favorita no se queda sólo en los Clarks, también los Coats pusieron su semillita en todo esto. James Coats, otro escocés, allá por el 1826 se erige como uno de los grandes competidores de los hermanos Clarks. Cada uno se iba vigilando, respetando las distancias, y sus empresas textiles fueron progresando paralelamente hasta que en el último cuarto del XIX deciden fusionarse y crean la compañía J &P Coats, que se convierte en la primera y más importante compañía multinacional del sector textil.
 Esta asociación fue tan beneficiosa para todos ellos, que llegaron a controlar el 80% de la producción británica de hilo de coser, e iniciaron una gran expansión internacional. De esa manera llegaron a Cataluña, poco antes de 1880 construyen la fábrica de Sant Vicenç de Torelló, también conocida como la colonia de “los ingleses”, al lado del río Ter (la energía hidráulica era importantísima en las fábricas), y empiezan a comercializar sus productos bajo el nombre de La Cadena. En el siguiente enlace podéis encontrar testimonios, todavía vivos, de gente que trabajaba en esta colonia obrera, dotada de escuelas, tiendas, teatros y demás, y que hablan de cómo se vivía allí. http://www.santvicencdetorello.cat/public/turisme/borgonya.php

1936586_1232711906321_5266830_n

El origen catalán

La raíz catalana arranca de Fernando Puig I Gubert, un industrial de Girona que en 1839, junto con su socio Jaume Portabella se establecen en Sant Andreu y crean una empresa dedicada a la fabricación de hilaturas de lino, El Vapor del Fil. Hacia 1960 Portabella se desvincula del negocio y Puig i Gubert se queda solo con el negocio. El siguiente socio sería su yerno, Camil Fabra i Fontanills, con el que crea la compañía Camil Fabra i Cia.

Hay que decir que Camil Fabra no fue un industrial cualquiera, también fue político, alcalde de Barcelona en 1893 y, lo más bonito, al menos para mi, es que construyó el Observatorio Fabra en el Tibidabo.

Con el paso de los años, en 1884, Camil Fabra se asocia con Manel Portabella y crean la Sociedad Anónima Fabra y Portabella, que gestionaba tres fábricas dedicadas al textil, una en Manresa, dedicada al tejido de algodón, otra en la Sagrera, conocida como La Española, y la de Sant Andreu, especializada en la hiladura de lino, cintas de hilo y algodón, y rodillos de hilo para coser. He leído que en una publicación de la época se decía que esta empresa había sido la primera en fabricar sedas artificialmente y que una parte de este producto se destinaba a la exportación, así que también tenía su caché en el ámbito del textil.

El hilo ata en Manchester a escoceses con catalanes

Así que estas dos familias, los escoceses, ya instalados por aquí, y los catalanes, tal como pasó con los Clarks y los Coats, fueron evolucionando paralelamente en sus negocios. Llegó un momento en que la presencia de los británicos en estas tierras representaba una fuerte amenaza para los Fabra, pero en lugar de competir, los catalanes optaron por buscar colaboraciones con ellos. Tras algunas negociaciones llegaron a un acuerdo de fusión que fue firmado el 22 de abril de 1903 en Manchester y la nueva empresa fue bautizada con el nombre de Compañia Anónima Hilaturas de Fabra y Coats.

Como curiosidades… los Coats fueron unos de los principales patrocinadores de la expedición de la Antártida de William S. Bruce entre 1902 y 1904. Las tierras que descubrieron las llamaron Coatsland, en honor a estos ilustres patrocinaciones.

A día de hoy, la Fabra y Coats, es un centro de arte contemporáneo, y el día que se inauguró, en 2012 estuve allí y pude hablar un ratito con Bibbe Hansen, una de las actrices que trabajó con Andy Warhol, y un referente dentro de la vida cultural de New York. Bibbe inauguró esta nueva dimensión artística de la fábrica.

Y otra cosa!!! Que en el barrio también se la conoce por el nombre de “Can mamelles”, según dicen, por la cantidad de mujeres que trabajaban en ella.

Parte del vídeo de Love of Lesbian del tema “Donde solíamos gritar” está filmado dentro del recinto de la Fabra y Coats (camiseta de The Smiths incluída en el vestuario de uno de los protagonistas… Es que en la fábrica se respira un aire tan mancuniano… ). https://www.youtube.com/watch?v=tZapJzlivGY

1936586_1232717346457_949208_n

Os dejo unos enlaces con más información, y en los que podéis descubrir algunas imágenes antiguas y nuevas de esta preciosidad, en la que siempre hay algo interesante que ver.

http://fabriquesdecreacio.bcn.cat/ca/node/1

http://www.amicsfabracoats.ea26.com/

1936586_1232710706291_1695619_n1936586_1232719066500_5453069_n

La música en Manchester, hoy.

Andaba por ahí curioseando hace unos meses sobre el panorama musical actual de Manchester, cuando, por una de esas casualidades de la vida, el Selfzine contacta conmigo y me propone hablar justamente sobre ese tema.

El resultado es que escribí el artículo, di con varias bandas que me gustaron muchísimo y, de paso, aproveché para dar un repaso a locales que merecen la pena ser visitados para escuchar algo de buena música. Así que, en el siguiente link tenéis todo esto y más, por el mismo precio.

http://www.selfzine.es/lo-que-se-cuece-en-manchester

 

 

 

 

El Iron Bridge del que hablaban The Smiths.

Estábamos en Manchester. Un día pillamos el metrolink en St. Peters Square y nos bajamos en Stretford. El plan era recorrer Kings Road y hacer dos paradas enesa misma calle. Los fans de The Smiths saben perfectamente cuáles son esos dos lugares de interés: el Iron Bridge y la antigua casa de Morrissey, en el número 384. Con esto ya os podéis hacer un idea sobre lo que van a tratar las siguientes líneas: Carnaza para los fans de la banda!! Y también puede que curiosidad para los no fans que se pregunten qué le lleva a una a subir a un corriente y moliente puente de hierro (tirando a cutre) y sentirse como si estuviera en un cohete a punto de partir hacia la luna. Lo sé, suena muy exagerado pero qué queréis que os diga…??? Soy emocionalmente muy activa y no necesito drogas.Volviendo al tema de la logística de esta excursión, a pocos metros de la parada de Stretford estaba Kings Road, así que fue muy fácil encontrarla. Es una calle ancha y bastante agradable, con casas a ambos lados de la calzada, unas más señoriales que otras, y en general es solitaria y silenciosa, aunque con pequeñas sorpresas como una Iglesia-barracón que encontramos, y que estaba metida dentro del patio de una de aquellas adosadas.

Imagen  Imagen Imagen

Sigue leyendo

BCNMCR, la creatividad de Barcelona de paseo por Manchester.

 

Desde que pisé Manchester por primera vez, tuve la sensación que era una ciudad en la que se respiraba algo del espíritu de mi ciudad, Barcelona. No podría explicar muy bien el porqué de esta sensación, lo mismo tiene algo que ver con la tradición industrial,  la vida que ví en sus calles, algunas imágenes que se me quedaron grabadas, enfín…, también podría ser por algo tan personal e intangible como que allí me sentí como en casa. Pero por otro lado, cuando de repente tropiezo con eventos como el BCNMCR y pienso que lo mismo no ando tan desencaminada y en realidad existe un lazo invisible que, de alguna manera, une las dos ciudades. Para los que no lo sepáis, el BCNMCR es un encuentro de diseñadores catalanes que este mes y, por segundo año consecutivo, se reúnen para dar a conocer su trabajo en el Twenty Twenty Two, un local de Manchester que apuesta claramente por la actividad cultural en todas sus facetas. En 2013, el BCNMCR tuvo un gran éxito en la ciudad, así que los 5 participantes del año pasado se han multiplicado y ahora son 11 los que viajarán hacia la ciudad británica.

identity

 El pistoletazo de salida se dará el 27 de marzo y concluirá el 23 de abril. A partir de ese momento la gente podrá asistir a conferencias impartidas por los propios diseñadores, a una exposición gratuita hasta el 3 de abril, e incluso participar en conversaciones sobre esta disciplina. En definitiva se trata de una magnífica oportunidad para el intercambio de ideas entre los profesionales de las dos ciudades, dentro del ámbito de la creatividad y del diseño.

Y para finalizar mi recomendación, faltaría decir quienes son los talentos que viajarán desde Barcelona hasta Manchester: Alex Trochut, Brosmind, Solo, Toormix, Laura Meseguer, Atipus, Clase, Two Points, Folch Studio, Forma & Co y Berto Martinez. Este último es el que, con sus ilustraciones de los participantes, ha creado la imagen del evento.

Por mi parte, he de agradecer al comisario de la exposión, Dave Segdwick, diseñador de Manchester y un gran fan de Barcelona, como yo lo soy de su ciudad, el haberme facilitado información para poder escribir estas líneas.

Podéis encontrar más sobre este evento y los diseñadores en los enlaces que os incluyo a continuación.

http://bcnmcr.co.uk/

http://www.vimeo.com/61204936

Diseñadores

http://www.alextrochut.com                                            

http://www.brosmind.com

http://www.solofficial.com

http://www.toormix.com

http://www.laurameseguer.com

http://www.atipus.com

http://www.clasebcn.com

http://www.twopoints.net

http://www.folchstudio.com

http://www.forma.co

www.bertomartinez.com

 

Manchester y su dulce País de las Maravillas

Desde hace unos días, estaba sintiendo cierta impaciencia en revelar un secreto y, como ya no podía esperar más, hoy voy a hacerlo. Cómo ya sabéis, la música me llevó a Manchester y allí todo vino como rodado. El secreto es que en Manchester se encuentra el País de las Maravillas, así que si alguna vez lo habíais buscado o lo estáis buscando, dejad de hacerlo, no os canséis. Yo, amablemente, os facilito sus coordenadas y lo comparto con vosotros.

Para llegar al País de las Maravillas, obviamente primero tenéis que llegar a Manchester. Una vez allí, tenéis que llegar al Gay Village, cuya calle principal da a uno de los canales que recorren la ciudad y se llama, sencillamente, Canal Street. Pues bien, el País de las Maravillas está ubicado en Richmond Street, la calle paralela a esa alegre, divertida y colorida Canal Street. Una vez en Richmond Street, no es necesario que busquéis ningún conejo blanco al que seguir ciegamente, ni ningún árbol que tenga huecos por donde podáis meter la cabeza, aunque todo eso también estaría muy bien como aviso de que os encontráis cerca de “el lugar”. Para nada! Todo es mucho más fácil. Lo único que tenéis que hacer es entrar en una casa que tiene un rótulo en la fachada que pone “Richmond Tea Rooms”. Una vez abres aquella puerta, ya está, un agradable y dulce olor te llevará a entrar en una sala que, al menos para mí fue, TOO MUCH!!!

Imagen

Sigue leyendo