The Cure en el Primavera Sound. Yo estuve allí.

Temiendo tragarme una larga cola para entrar en el Primavera Sound, como me ocurrió el año pasado, decido plantarme en el Forum a las 18 pm. para que me diese tiempo a ver a The Chameleons, pero sorprendentemente tal como llegué, pasé sin tener que perder ni un minuto de espera para recoger mi pulserita. Así que primera alegría de la tarde!!! porque así podría tener la oportunidad de darme antes una vuelta por los diferentes escenarios, bueno, al final sólo pude pasar por uno. De todas formas, el hecho de que me despacharan tan rápido y más tarde comprobar que también la gestión del pago en las barras, una de las incomodidades más criticadas del certamen del 2011, había mejorado, me demostró que la organización había tomado nota y había resuelto esos pequeños detalles de manera inteligente.


Con tal aprovechar al máximo, me fui a ver una media hora a Bigott, que estaba en la otra punta, en el escenario Mini y como estaba lleno de gente bailando, pude comprobar a distancia, primero, que multiplica fans como el milagro de los panes y los peces y, segundo, que tiene un directo de infarto por lo que se mueve y por lo que canta. El zaragozano no escatima esfuerzos en animar a su público con ese folk-rock tan personal que le erige dentro del panorama musical como un compositor diferente. Bigott no da tregua, dispara su batería de canciones, surrealistas donde las haya, todas en inglés y más bien breves en su duración, pero con muy buena puntería. Uno no puede decir que no se lo curra. Vamos, que si llego a saber que iba a ser así, me voy al Festival a las 5 de la tarde.


Mi primera apuesta, The Chameleons, tocaban casi a las 19:00, pude colocarme en las primeras filas y salieron con una puntualidad británica, a pesar de que el sol que se dejaba caer, y de cara, no invitaba en absoluto a subirse a ningún escenario para tocar ni cinco acordes, y menos a esta banda, un símbolo post-punk acostumbrado a moverse en ambientes en penumbra. De hecho, la primera vez que vi a The Chameleons al completo, ahora ya sólo quedan dos de sus componentes originarios, fue en los 80’s en la mítica Sala 666, yo era muy muy joven y aquel lugar era muy muy oscuro también, pero su música y el local encajaban perfectamente. En fin, como decía, aquel sol de justicia no frenó a la banda, siendo capaces de poner toda la carne sobre el asador y entregándose a un público, en su mayoría de cuarenta y tantos, que estaba allí para aplaudir a una auténtica banda de culto. Disponían de casi una hora para dar un repaso a su repertorio y así lo hicieron con temas como “Don’t fall” y culminando al final con el “Second skin” (incluía salto de su líder, Mark Burgess, al foso para compartir canción con sus seguidores más cercanos). A mi me faltó el “Up the down escalator”, pero confío que la próxima vez que vengan y, que volveré a verlos, no se lo dejarán en el tintero o lo mismo,  prescindieron de ella por esa tendencia algo más rockera que se alejaba algo de aquellos matices electrónicos que les caracterizaba y más, aquel tema en concreto. Sigue quedando patente que en Manchester siempre se ha hecho muy buena música y The Chameleons son una buena prueba, aunque he de decir que nunca se les hizo justicia en su tiempo, que sobrevivieron como pudieron bajo la sombra de The Cure o Joy Division y que sin embargo han ejercido una gran influencia en grupos que han movido a multitudes de seguidores.


Mi segunda apuesta era The Cure, porque estaba convencida de que la ganaría, pero hasta las 22:00 tenía tiempo para seguir curioseando por el Primavera y así hice. Me pasé por San Miguel en el que estaba actuando Rufus Wainwright, pero para mi gusto y por lo que pude ver, que no fue mucho porque he de confesar que me empezó a aburrir un poco, no estuvo muy acertado con su repertorio, si bien es cierto que el despliegue de recursos musicales y de voces, la suya la primera, en el escenario fue importante. No acabé de verlo, sí que pude escuchar algún tema nuevo de su último trabajo “Out of the game” pero lo cierto es que como yo, había muchos por allí que acababan por no prestarle demasiada atención. 
De ahí, me fui al ATP donde estaban tocando I Break Horses, música de esa que te transporta a otra dimensión, probablemente debido a la combinación entre el sonido de los sintetizadores, la voz de su cantante, Maria Linden, un poco a lo Cocteau Twins y el hecho de estar escuchando todo eso desde las gradas y con vistas al mar. Eso sí, un concierto muy cortito, con un llenazo total.


Y llegó el turno de The Cure y ahí estuvieron durante tres horas entregándolo todo de una manera elegante, muy naturales, cómodos, respetando la misma línea de actuación que siempre han seguido y que en definitiva es la que espera su público, lo mejor para que todo el mundo quede contento. San Miguel estaba lleno hasta los topes y con gente de todas índoles, oscura y de colores, nuevas y viejas generaciones… Eso hace años era impensable en un concierto de este grupo, ahora ya es una realidad. Tres años hacía que The Cure no venía por aquí así que el ambiente antes de empezar el concierto era claramente de impaciencia pero en cuanto aparecieron sobre el escenario la impaciencia se convirtió en un auténtico fervor contagioso desde las primeras notas. Vemos a un Robert Smith que, a sus 53 años y con algún kilo de más, sigue cuidando esa encantadora imagen de tipo tímido y sensible, como abandonado a su suerte, con ese pelo crepado, esos labios mal pintados de rouge… Ese aspecto y su música, le funciona y la prueba está en el hervidero de gente que pudo ver con su propios ojos cantando, bailando y aplaudiendo, todos y cada uno de sus hits (muy pocos se dejaron en la recámara, los menos comerciales en cualquier caso). De los primeros que sonaron, “Pictures of you”, siguieron otros como “Just like heaven”, “The forest”, “Lullaby”, el “close to me” que, por vete a saber qué influjo de la luna de ese momento, se convirtió en un rompepistas (rompeasfalto en este caso) y tampoco olvidaron servirnos el monumental “The Kiss” como inicio de su primer bis y como muestra de lucimiento instrumental.  Curiosidades, pues el “Friday I’m in love” por aquello de que era viernes y esas cosas, el “The blood” como un guiño un poco guiri (seguramente The Pogues también hubieran tocado su “Fiesta”) y acabaron con el “Boys don’t cry” supongo que para que no pidiésemos más bises. En definitiva, estuvieron sensacionales y muy generosos por el tiempo que dedicaron. La última imagen que me queda es la de un Robert Smith abandonando el escenario con una sonrisa de satisfacción que lo decía todo y la de un público absolutamente extasiado por el efecto de la música de The Cure, que llegó, vio y venció.

De ahí, de vuelta al escenario Mini, otra excursión musical que me lleva hasta los electrónicos-post-rockeros Death in Vegas que, a día de hoy pueden presumir de estar muy bien consolidados y con unos seguidores muy fieles que no les dejan solos en el escenario, a pesar de que se hicieron esperar un rato. Buena parte del concierto fue una apuesta por sus temas más bailables pero equilibraron muy bien su tiempo con otros, en los que la psicodelia tomaba el relevo y nos conducía a todos los que allí estábamos a cualquier otro planeta del universo. Repetiría sin pensármelo dos veces.


Eran las 4 de la mañana, más o menos, cuando dejaba el recinto del Forum, todavía entusiasmada, acompañada por una riada de gente que, como yo, habíamos agotado nuestras fuerzas descubriendo nuevas bandas, siguiendo a las viejas glorias y corriendo de un lado para otro para no perdernos lo que se cocía en los diversos escenarios. Y todo eso, durante varias horas. Pies destrozados y espíritu saneado. Un Primavera Sound de este nivel, con todo lo que mueve, merece todo esto y mucho más.

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2 pensamientos en “The Cure en el Primavera Sound. Yo estuve allí.

  1. Uno de los grupos que tengo pendientes de ver, y eso que también estuve en esa edición, pero desgraciadamente no pude asistir ese día… Yo me quedo con “Out of this World”, para mi el tema más bonito de los británicos.

    Saludos!

    • Pues si tienes ocasión de verlos, te lo recomiendo porque seguro que no te decepcionarán. Es de las bandas más entregadas al público que he visto en mi vida y con un sonido directo espectacular.

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