La fábrica Fabra y Coats la gestaron escoceses y catalanes, y nace en Manchester.

Me gustan las fábricas, cuanto más viejas más me entusiasman. Me atraen más que cualquier otro edificio, como una iglesia, un palacio y demás arquitectura lujosa. Esto es así, seguramente, porque soy una forofa de la Revolución Industrial.

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El caso es que, sea por estos gustos o cualquier otra cosa mágica desconocida, para mí visitar una antigua fábrica significa sentirme fantásticamente, me llena de energía, como si estuviese en la cima de una montaña y, en definitiva, ejerce algún tipo de poder terapéutico sobre mi espíritu. Así de rara soy, pero es un vicio barato e inofensivo.

Tengo la suerte de vivir a poquísimos minutos caminando, de uno de estos titanes, la Fabra I Coats. Es uno de mis lugares favoritos de visita y devoción y al que recomiendo ir a todo el mundo. Es grande, elegante, hecha de ladrillo entre marrón y rojizo, y tiene buenos ventanales. Un bellezón!

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La Fabra I Coats empieza a gestarse a principios del siglo XIX, en plena revolución industrial, y como su propio nombre indica, lleva genes británicos y catalanes. Considero que sus orígenes guarda una historia muy interesante, así que voy a explicarla dentro de lo que he podido averiguar sobre ella.

El origen británico

Para conocer su raíces británicas, tenemos que remontarnos a 1812, cuando nace la primera fábrica de hilaturas de la mano de los hermanos Clark. Esto sucedía en Paisley, Escocia, muy cerca de Glasgow, y esta familia fue un referente dentro del ámbito del textil de aquella época.

Pero antes de esa primera fábrica, James Clark era un comerciante que se dedicaba a vender piezas para telares, herramientas y accesorios relacionados con este tipo de actividad. Por otro lado, su hermano Patrick, que venía a ser un cerebrito lleno de ingenio, fue trasteando por ahí hasta que consiguió crear el hilo de coser de algodón. Esto último puede parecer algo no demasiado relevante, porque ya existía el hilo de seda (usado por la alta sociedad), y el de esparto (usado por el resto de los mortales), pero resulta que a principios del XIX, las islas británicas padecieron un importante bloqueo provocado por las guerras napoleónicas, y si algo escaseaba en aquellos momentos era la seda. El algodón se convirtió en una alternativa muy válida y los Clarks lo supieron aprovechar para su negocio, así que se asociaron y abrieron esta pequeña industria que he apuntado al inicio. La llamaron J&P Clark (para qué complicarse más?!) y, obviamente, se dedicaron a la fabricación de tejidos de algodón. Les fue tan bien, que al poco tiempo empezaron su expansión en el extranjero.

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p style=”text-align:justify;”>En fin, la aportación británica a mi fábrica favorita no se queda sólo en los Clarks, también los Coats pusieron su semillita en todo esto. James Coats, otro escocés, allá por el 1826 se erige como uno de los grandes competidores de los hermanos Clarks. Cada uno se iba vigilando, respetando las distancias, y sus empresas textiles fueron progresando paralelamente hasta que en el último cuarto del XIX deciden fusionarse y crean la compañía J &P Coats, que se convierte en la primera y más importante compañía multinacional del sector textil.
 Esta asociación fue tan beneficiosa para todos ellos, que llegaron a controlar el 80% de la producción británica de hilo de coser, e iniciaron una gran expansión internacional. De esa manera llegaron a Cataluña, poco antes de 1880 construyen la fábrica de Sant Vicenç de Torelló, también conocida como la colonia de “los ingleses”, al lado del río Ter (la energía hidráulica era importantísima en las fábricas), y empiezan a comercializar sus productos bajo el nombre de La Cadena. En el siguiente enlace podéis encontrar testimonios, todavía vivos, de gente que trabajaba en esta colonia obrera, dotada de escuelas, tiendas, teatros y demás, y que hablan de cómo se vivía allí. http://www.santvicencdetorello.cat/public/turisme/borgonya.php

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El origen catalán

La raíz catalana arranca de Fernando Puig I Gubert, un industrial de Girona que en 1839, junto con su socio Jaume Portabella se establecen en Sant Andreu y crean una empresa dedicada a la fabricación de hilaturas de lino, El Vapor del Fil. Hacia 1960 Portabella se desvincula del negocio y Puig i Gubert se queda solo con el negocio. El siguiente socio sería su yerno, Camil Fabra i Fontanills, con el que crea la compañía Camil Fabra i Cia.

Hay que decir que Camil Fabra no fue un industrial cualquiera, también fue político, alcalde de Barcelona en 1893 y, lo más bonito, al menos para mi, es que construyó el Observatorio Fabra en el Tibidabo.

Con el paso de los años, en 1884, Camil Fabra se asocia con Manel Portabella y crean la Sociedad Anónima Fabra y Portabella, que gestionaba tres fábricas dedicadas al textil, una en Manresa, dedicada al tejido de algodón, otra en la Sagrera, conocida como La Española, y la de Sant Andreu, especializada en la hiladura de lino, cintas de hilo y algodón, y rodillos de hilo para coser. He leído que en una publicación de la época se decía que esta empresa había sido la primera en fabricar sedas artificialmente y que una parte de este producto se destinaba a la exportación, así que también tenía su caché en el ámbito del textil.

El hilo ata en Manchester a escoceses con catalanes

Así que estas dos familias, los escoceses, ya instalados por aquí, y los catalanes, tal como pasó con los Clarks y los Coats, fueron evolucionando paralelamente en sus negocios. Llegó un momento en que la presencia de los británicos en estas tierras representaba una fuerte amenaza para los Fabra, pero en lugar de competir, los catalanes optaron por buscar colaboraciones con ellos. Tras algunas negociaciones llegaron a un acuerdo de fusión que fue firmado el 22 de abril de 1903 en Manchester y la nueva empresa fue bautizada con el nombre de Compañia Anónima Hilaturas de Fabra y Coats.

Como curiosidades… los Coats fueron unos de los principales patrocinadores de la expedición de la Antártida de William S. Bruce entre 1902 y 1904. Las tierras que descubrieron las llamaron Coatsland, en honor a estos ilustres patrocinaciones.

A día de hoy, la Fabra y Coats, es un centro de arte contemporáneo, y el día que se inauguró, en 2012 estuve allí y pude hablar un ratito con Bibbe Hansen, una de las actrices que trabajó con Andy Warhol, y un referente dentro de la vida cultural de New York. Bibbe inauguró esta nueva dimensión artística de la fábrica.

Y otra cosa!!! Que en el barrio también se la conoce por el nombre de “Can mamelles”, según dicen, por la cantidad de mujeres que trabajaban en ella.

Parte del vídeo de Love of Lesbian del tema “Donde solíamos gritar” está filmado dentro del recinto de la Fabra y Coats (camiseta de The Smiths incluída en el vestuario de uno de los protagonistas… Es que en la fábrica se respira un aire tan mancuniano… ). https://www.youtube.com/watch?v=tZapJzlivGY

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Os dejo unos enlaces con más información, y en los que podéis descubrir algunas imágenes antiguas y nuevas de esta preciosidad, en la que siempre hay algo interesante que ver.

http://fabriquesdecreacio.bcn.cat/ca/node/1

http://www.amicsfabracoats.ea26.com/

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