El Exit Photography Group y su «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities» en Barcelona

 

Hoy la cosa va de fotos, de fotos que he visto hace pocos días en Barcelona y que, por primera vez en esta ciudad, estaban expuestas en el Palau de la Virreina. Se trata de «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities», uno de los proyectos más destacados del Exit Photography Group y que firman sus tres fotógrafos, Nicholas Battye, Chris Steele-Perkins y Paul Trevor. He de decir que la expo me encantó por varias razones; la primera, ver unas fotos preciosas que inmortalizaban vidas de las familias de la periferia de ciudades industriales inglesas (lo inglés de por si ya me tira, de todos es bien sabido); la segunda, poder ir leyendo toda una serie de entrevistas que testimoniaban aquel momento dramático-histórico por el que pasaban las clases populares inglesas en la década de los setenta y; la tercera, encontrarme cara a cara con parte de la historia más oscura de UK y el contexto en el que paralelamente se iba desarrollando el movimiento punk. Podéis imaginar que el tema lleva implícita una buena dosis de fuerza, crítica social, carácter, creatividad, rebeldía y también decadencia. Obviamente, no podía perderme esta expo.

Sunday afternoon, Mozart Street, Granby, Liverpool, 1975.
UN CONTEXTO PARA ENMARCAR IMÁGENES

Si nos metiésemos en una máquina del tiempo y aterrizásemos en UK en 1968, encontraríamos a un señor llamado Enoch Powell, un político conservador como el que más, y que nos estaría soltando un discurso más bien durillo. Powell está pidiendo que todos los inmigrantes de las Indias Occidentales y el Sudeste Asiático o, lo que es lo mismo, la mayoría de gente que ha venido de la Commonwealth, sea deportada…, así, sin filtro ni nada. Pronostica que, en el caso de que los ingleses no se deshagan de ellos, podría producirse una catástrofe y correr ríos de sangre en Inglaterra. Uno de los motivos que alega para justificar su «teoría» es que los inmigrantes no son compatibles con el estilo de vida inglés y que eso pone en peligro la propia identidad de su país. Una cosa… que todos estos afrocaribeños a los que se refiere son los que pertenecen a la «generación del Windrush», son aquellos a los que Inglaterra invitó a venir tras la II Guerra Mundial porque hacía mucha falta mano de obra barata para levantar la industria y el país. Parece que Powell, o bien ignora este pequeño «detalle» o es un desagradecido integral (lo de «Windrush » curiosamente viene por el nombre del barco que los traía a Inglaterra). En definitiva, quería librarse de toda aquella gente que había abandonado las colonias, todavía no independizadas, y que bajo la promesas de encontrar una vida mejor, desembarcaron en Inglaterra, lugar en el que aquella «vida soñada» quedó en sueño (tuvieron que sobrevivir con sueldos bajísimos, discriminación racial y poco cariño en general). La prensa inglesa bautizó aquel discurso tan demoledor como «los ríos de sangre» y al día siguiente de pronunciarlo el Sr. Powell fue cesado, aunque sus ideas perduraron en gobiernos posteriores como los de la Thatcher, Farage o la actual Theresa May, y también en parte de la sociedad inglesa. Como puede leerse en el prefacio del fotolibro «Survival Programmes», tras las palabras de Powell «la raza y la ciudad se convirtieron en temas políticos importantes».

 

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Lo siguiente fue que, para contrarrestar aquel vergonzoso discurso, el primer ministro Harold Wilson inició su «Urban Programmes», toda una serie de iniciativas que tenían el objetivo de frenar el declive que estaban sufriendo algunos barrios de las ciudades del interior del país y mejorar la vida de sus habitantes (como idea estaba bien pero hay que apuntar que el presupuesto destinado a esta causa fue solo una veinteava parte del uno por ciento del gasto público, así que algo cortitos sí que se iban a quedar). Este proyecto se llevó a cabo durante más de diez años pero se orientó más a ofrecer apoyo a grupos de autoayuda de los barrios ya que lo que se esperaba es que la coordinación de los servicios sociales mejorase. El resultado fue que los «Urban Programmes» no acabaron de funcionar. En la década de los setenta la degradación de los barrios continuó y las cifras de las estadísticas publicadas en la época reflejan que mas de una cuarta parte de la población ya estaba inmersa en la pobreza. El realidad era que las clases políticas británicas habían perdido tanto el control económico del país como de las calles, ingobernabilidad que alcanzó su punto álgido en el famoso «Invierno del descontento» entre 1978-79. Poco después llegó el Thatcherismo, se liberalizaron los negocios y el comercio, se privatizó la industria y los servicios y se puso en alza los valores victorianos y el patriotismo. De esta manera se empieza a destruir aquel Contrato Social que nació después de la posguerra, y se aprovechó el hecho de que las clases medias y trabajadoras no habían acabado de sentirse a gusto con el intelectualismo que había precedido a la Dama de Hierro.

EL EXIT PHOTOGRAPHY GROUP  Y EL NACIMIENTO DE «SURVIVAL PROGRAMMES: IN BRITAIN’S INNER CITIES»

El Exit Photography Group ya existía antes de que el último de su fotógrafos y autores del «Survival Programmes» se uniese a ellos, se trata de Chris Steele-Perkins. Antes de la llegada de Chris, el Exit ya había publicado en 1973 su «Down Wapping», un breve trabajo sobre la clase trabajadora en Wapping, East London, y que estaba firmado por sus cuatro fotógrafos, Paul Trevor, Nicholas Battye, , Diane Olson y Alex Slotzkin.

Chris contactó con el grupo de fotógrafos cuando dio con un anuncio publicado en The Photographers’ Gallery de Londres. En este anuncio había un número de teléfono y un nombre, Paul Trevor. A los pocos días Chris llamó a Paul y se reunió con el grupo de fotógrafos. En esa reunión le manifestaron la intención de ir más allá de aquel «Down Wapping» y denunciar la pobreza generalizada que existía algunos suburbios de las ciudades inglesas. Chris salió con una muy buena impresión de aquella reunión, le interesó el tema, le pareció que era gente seria, coordinada, ambiciosa y ya tenían experiencia en ese tipo de proyectos. El único problema que había es que no tenían dinero. Aún así, Chris se unió al grupo.

 

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Chris Steele-Perkins

Al poco tiempo, Alex y Diane abandonaron y quedaron como componentes del Exit Photography Group, Paul, Nick y Chris. El «Survival Programmes» empezó a tirar adelante con algo de apoyo de Gulbenkian Foundation que había quedado impresionada con su anterior trabajo. La idea base del proyecto era mostrar como la idea de que aquella pobreza ya endémica de algunas ciudades inglesas era algo que no podía ser tolerado por una sociedad industrial avanzada. La pobreza, la discriminación y la injusticia estaban creando tal desorden social que podía derivar a situaciones extremas como las que se vivía en Irlanda del Norte. La voz de los afectados también tenía que ser oída, en este caso leída, así que se acordó grabar entrevistas en las que la gente relatase sus experiencias.

 

Lunch, Maryhill, Glasgow, Scotland, 1975.
Según describe Chris en un artículo de Photoworks, Paul era el más entusiasta de todos y un excelente coordinador. Paul, a parte de sus fotos, se encargó además de las cuentas y escribió la introducción del «Survival Programmes». Nick, ya fallecido, era un australiano tranquilo y reservado, amigo de Paul, y vivía en una constante búsqueda espiritual. Chris era el único que trabajaba como fotógrafo independiente.

El proyecto se planificó dividiendo Reino Unido entre los tres, aunque todos realizaron algún trabajo en ciudades como Londres y Glasgow. De todas formas, Paul se centró en Liverpool, Nick en Birmingham y Chris en Newcastle, Middlesbrough y Belfast. El Exit Photography Group contactó con algunas entidades de los barrios, llamó a las puertas de los vecinos, habló con ellos taza de té tras taza de té, entró en las casas y convivieron con sus habitantes. Optaron por el blanco y negro para las fotografías, imágenes muy cuidadas con un uso de la luz natural para dar mayor intensidad a las escenas. Las entrevistas, las transcribieron escuchándolas directamente del magnetófono en las que habían sido grabadas. Tenían protagonistas explicando sus propias historias individuales, hablaban los jubilados, los trabajadores mal pagados, los niños, las mujeres, familias en paro, en definitiva, las voces que abofeteaban la cara más vergonzosa del sistema capitalista. Tenían testimonios reales de la exclusión social, de las tensiones raciales que se vivían e, incluso, caras visibles del conflicto de Irlanda del Norte.

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Luego llegó el momento de la selección. La revisión de todo este trabajo se hizo entre los tres, mirando cada uno el trabajo que había hecho el otro, lo que permitía discutir, criticar el trabajo y elegir las imágenes teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista. En cuanto a las entrevistas, se decidió dedicar el mismo espacio que se daba a las fotografías, no usándolas como explicaciones de las imágenes sino como contenido adicional. El contenido se dividió en 4 capítulos que, por orden de aparición eran: Crecimiento, Promesa, Bienestar y Reacción. El formato que seguía era muy simple, la fotografía aparece en el lado derecho de la página y la entrevista se encuentra en el lado izquierdo.

El libro, debido a la falta de dinero, inexperiencia y otros compromisos llevó su tiempo hasta ser publicado. Esto se logró en 1982 de la mano de The Open University Press, siete años habían pasado desde aquel 1975 en el que se inició el proyecto. La primera exposición de «Survival Programmes» se hizo en la Side Gallery de Newcastle y seguidamente recorrió el resto del país.

Los miembros de Exit Photography Group acabaron separándose. Paul Trevor, con los años, decidió buscar en Liverpool a las personas a las que había retratado en los setenta en los suburbios, y al poco tiempo fue reconocido en la calle por uno de ellos, se acercó a él y le dijo «Paul, es como si nunca te hubieras ido». Esa frase inspiró el título de una exposición que hizo en la Walter Art Gallery de Liverpool en 2011. Paul encontró a aquellos niños callejeros que vestían camisetas llenas de lamparones, que le hacían muecas, a los que no les importaba mostrar sus calcetines agujereados o saltar sobre un coche robado y que él mismo fotografió en los setenta. Muchos de esos niños, ahora eran ya cuarentones con sus propias familias, otros ya estaban enterrados en los cementerio, la mayoría debido a las drogas. Aquel «Survival Programmes» engancha. Entiendo esa necesidad de reencuentro que tuvo Paul, el preguntarse «Qué habrá sido de aquella gente?» porque a mi me ha pasado igual. Si bien es cierto que las imágenes muestran precariedad, también hay que decir que los retratos que se hicieron a toda aquella gente irradian toneladas de vida, rostros que muestran una energía y fuerza que desafiaba al sistema, ojos que miraban de frente al desempleo y la pobreza. Cuenta Trevor que, en un principio les preocupaba ser rechazados por sus fotografiados, al fin y al cabo iban a ser intrusos en un medio en el que la gente vivía en tensión, pero encontraron todo lo contrario, les acogieron con amabilidad y orgullosos de ser fotografiados por el Exit Photography Group.

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En definitiva, dejaron en la historia de la fotografía británica un proyecto enmarcardo dentro de unos valores explícitamente anticapitalistas y que es una muestra del desarrollo de la cultura fotográfica documental de UK durante la década de los setenta. «Survival Programmes» es un valioso documento sobre la historia social británica adquiriendo el estatus de obra de culto, una obra que, trasladada a la actualidad, nos obliga a seguir cuestionándonos sobre la política contemporánea, que sigue sin resolver los mismos problemas sociales que denunciaban este grupo de fotógrafos. Mirad sus fotografías y preguntaos cuántas de esas imágenes pueden verse en estos momentos en nuestras ciudades, seguramente muchas de ellas.

Si os apetece escuchar a Paul Trevor y Chris Steele-Perkins hablar de «Survival Programmes» en el Palau de la Virreina, a parte de proyectos actuales como https://thenewlondoners.com/ de Chris, aquí os dejo el documento. Interesantísimo!

 

 

Más fotos maravillosas…

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Al final, acabé buscando este libro de fotografía, lo encontré y me lo compré… y me enamoré, como no podía ser de otra manera.

Johnny Marr vs la maldición de The Smiths

Hoy es 31 de diciembre de 2018 y de este año me quedo con Johnny Marr y el concierto que dio en Barcelona.

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Me quedo con Johnny por el valor que le doy al intentar seguir una carrera en solitario después de haber dejado un legado tan sumamente brillante como el que dejó con The Smiths. Cargar con esa realidad debe ser como una especie de maldición de la que es muy difícil deshacerse, por lo tanto, no le ha quedado otra que convivir con ella y llevarla lo mejor posible. Este año he visto como Marr toca su guitarra consciente de que quien la oiga, en uno u otro momento, dará con el sonido de The Smiths, o incluso lo habrá estado buscando desde los primeros acordes, y que cada vez que alguien escriba algún artículo sobre él, irremediablemente hará referencia a The Smiths. Lo bueno que tiene es que todo esto se lo toma con elegancia y humor y es capaz de empezar a tocar las primeras notas de This Charming Man, provocarte un subidón de la hostia y a los 10 segundos pararlo todo, a lo coito interruptus, y reirse en tu cara con tanta gracia, que en vez de cabrearte consigue que le adores. Está claro que a Marr le interesa más el futuro que el pasado, aunque no pueda deshacerse de él. Pasa un poco como con esa autobiografía que publicó y que refleja esa visión de la nueva Manchester, que se ha construido sobre el legado del pasado pero que nunca será igual, o como con aquella parte de la letra del Still Ill que describía aquella imagen «Under the iron bridge we kissed and although I ended up with sore lips It just wasn’t like the old days anymore». Eso mismo pasa con su nuevo trabajo. Marr reaparece con un álbum que suena muy actual y a la vez uno podría establecerlo en su pasado, eso sí, más alejado del rock & roll y con altas dosis de melancolía, en dos de sus vertientes más características: la de The Smiths y la de sus devaneos con el post punk de los 80’s.

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La vida de Marr suda música por los cuatro costados, desde el punk clásico, hasta todas influencias en las que se refugiaba junto al resto de adolescentes mancunianos en los 70´s, sin olvidar que ha sido capaz de adoptar las tendencias musicales posteriores sin ningún tipo de complejo. Tal vez, el éxito de su carrera en solitario es haber sabido crear su propia versión de esas influencias y presentarlas sin grandes pretensiones. Tres discos le han bastado para encontrar su sitio, adaptando sus magnificas composiciones a lo que podría ser su única limitación, su voz, porque, además e inevitablemente volvería a ser comparada a la del ex-líder de The Smiths, otra de las maldiciones con las que tiene que convivir.

Comparándolo con sus anteriores álbunes, su último trabajo, Call the comet, se acerca más a los sonidos de esas bandas clásicas que han influenciado a Marr pero lo cierto es que suena algo más ruidoso de lo que sería habitual en él. Encuentras temas como Rise, visceral como el que mas, pasión en un 90 % que acaba hábilmente fusionada con ese espíritu melancólico del que hablaba un poco más arriba. Das con un Hi Hello, tan Smiths ,que te sacude el alma de tal manera que necesitas luego un par de hostias para volver a este mundo y dejar de soñar. Hago un alto en este tema para decir que cuando tienes la oportunidad de ver a Marr, saliendo al escenario cubierto por una camisa así como un poquito transparente y floreada, y tocarlo para ti, con todavía ese espíritu de sueño de juventud, el mismo que tenían aquellos chicos ingleses que creían que podrían derrotar al sistema a golpe de punk o con temas de los Smiths y sus contemporáneos, no puedes evitar sentir lo mismo que una soñaba en el pasado. Otra de las propuestas es The Tracers, un tema más cercano al sonido de aquellos Joy Division, aire quejumbroso, gris y frío, una especie de instantánea que refleja un ambiente mancuniano de decadencia (pondría lluvia y niebla por todos lados), pero que Marr suaviza magistralmente con esas dosis de pop, demostrando que sigue siendo uno de los grandes compositores de pop de la historia de la música. Otra más, My Eternal, un guiño claro a los Buzzcocks.

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En ese concierto sonó mucho Call de Comet pero también mucho Smiths. El How soon is now? lució resplandeciente, elegante, cual estrella de cine pisando la alfombra roja que abría paso a los bises. Dignísimas sonaron también el Bigmouth strikes again, el Headmaster ritual, el Last night I dreamt that somebody loved me, tal vez esta última la más complicada de encajar (para mi gusto no va demasiado con su voz), There is a light that never goes out (de piel de gallina), el You just haven’t earned it yet baby (animosa como la que mas), y el broche de oro lo puso el Please please please let me get what I want (solicitada por el chico que tenía justo delante mío y que amablemente me dejó situarme en primera fila, cosa que le agradeceré toda mi vida).

Total, hora y media de concierto, intenso desde el minuto uno hasta el último de sus segundo, equilibrado entre los temas del presente y los del pasado, controlado a la perfección por Marr, al que le vimos disfrutando, feliz, sonriente, joven, adorado por sus fans, con esa sensación de que tiene todos los ingredientes necesarios para ser lo que es, un estrella de la música.

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Des Âmes Libres – Out of Noise

 

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Out of Noise da título al cuarto trabajo de Des Âmes Libres, un disco que se desarrolla en 2017, integrado por once tracks veloces, enérgicos y con esa densidad sonora que ya caracteriza a la banda. La música de Des Âmes Libres suena a tantas cosas a la vez y, a la vez, a algo nuevo, que al definirla uno siempre tiene la sensación que se deja algo en el tintero. Asumo esta vez el riesgo de olvidarme alguno de esos «algos» y digo que Out of Noise, desde el punto de vista de la experimentación es, sin duda, un paso más en la carrera de la banda en tanto que han sido capaces de acelerar el shoegaze sin que ese equilibrio electrónico que configura una buena parte de la base de sus temas se resienta. En mi opinión, Des Âmes Libres, ha dado un leve giro de tuerca, lógicamente perceptible si uno ha escuchado sus anteriores discos. Los que pillan a la banda como una novedad, sin esos referentes anteriores, se van a encontrar ante un sonido conformado por ruido y, casi subliminalmente melodías pop que conviven con una música más electrónica, con ritmos intensos y con unas atmósferas oscuras tan características de la banda. Y aquí vuelvo a pararme y me arriesgo a decir que esas atmósferas oscuras ya no lo son tanto y, seguramente esto es debido a que todo suena un pelín más acelerado. Muestras de esta tendencia pueden ser temas como «Looking For an Angel» o «Avec Le Temps».

ANIMAL…

Como preferencia y recomendación personal (más bien me declaro ya adicta) me quedo con «Animal», desde la primera de sus frases hasta la última de sus notas (Sublime como suena en versión maxi single, publicado hace algunas semanas, y con las remezclas de SRG Mesa, Dj. Frank, Ciccone y Mauri). A la vez que aparecía este maxi single, se publicaba el video del tema. Animal, como trabajo audiovisual, tiene ese plus que, más consciente que inconscientemente, acerca a David Law, voz cantante de la banda, a una de sus obsesiones artísticas como fotógrafo, las maniquís de los escaparates (algunas de sus fotos fueron utilizadas en la peli de terror «Maniac», protagonizada por Elijah Wood). Al más puro estilo de los poetas malditos, me encuentro ante una letra que transmite unas sensaciones con las que muchos (los enfadados con esta sociedad… aunque no sé si somos tantos) nos podríamos identificar. Lo escucho, lo veo y claramente me encuentro con esa representación del individuo deambulando en medio de la noche en un mundo tanto mentalmente como emocionalmente frío y estéril; encuentro ese mensaje engañoso en el que nos sumergimos y en el que el la belleza plastificada queda por encima de otros valores reales que, al menos, no crearían tantas frustraciones.

Aquí os dejo el enlace del vídeo para que lo guardeis en vuestras cabezas.

En cuanto a la producción, repiten con Pedro Pina que, como pasó con su anterior trabajo «Thick», le da el toque de gracia y se puede decir que ya les convierte en incondicionales. Como novedad, por primera vez, graban para el sello independiente Nordhausen-Schallplatten, que si en algo están centrados es en bandas de música electrónica.

Des Âmes Libres, irremediable y afortunadamente, siguen sin renunciar a sus influencias ochenteras y, a la vez, sin ataduras, siguen consiguiendo sonar a ellos mismos y se mantienen versátiles en la creación de sus temas sin que uno pueda decir que son una recreación de sus grupos favoritos; siguen logrando hacer de su «ruido» una especie de sinfonía electrónica y siguen pareciéndome, como ya dije en su día, una gigantesca locomotora de vapor que pasa delante mío y a la que no puedo dejar de mirar, intentando adivinar cómo funcionan sus engranajes y preguntándome cuánta velocidad puede alcanzar y cuántas toneladas puede llegar a pesar.

Para los que aterrizáis en el mundo de Des Âmes Libres, os los presento: David Law (voz y guitarra), David Jornet (teclados y programaciones) y Germán Sánchez (bajo y programaciones).

Si lo vuestro es el postpunk genuino, el noise, la electrónica, los efectos sonoros de la fusión entre diferentes tecnologías, el shoegaze, y en sí, la música de calidad, no deberíais perdéroslos. Out noise, si algo es, es un disco hecho a conciencia, un principio que muchas bandas deberían seguir antes de decidirse a publicar.

Los podéis ver en concierto, presentando su nuevo album, el 29 de junio en la sala Razzmatazz (Barcelona)

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Podéis comprar entradas en:

https://nordhausen-schallplatten.com/calendar/

https://www.salarazzmatazz.com/29-06-2018/des-ames-libres

https://www.ticketmaster.es/event/des-ames-libres-entradas/9477

 

Recomiendo una de las últimas entrevistas publicada en http://www.selfzine.es/dal-out-of-noise

Y, por supuesto, la web de fotografía de David Law https://davidlawphoto.com

 

 

 

 

 

 

De cómo Iggy Pop dio el «Sí quiero» a Pins – Indie, Punk y Rock en femenino

Cita

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Hoy hablo de cinco chicas de Mánchester que, desde 2011, tienen dos álbumes buenos a rabiar a sus espaldas, con unos inicios cuanto menos curiosos/reivindicativos y que os resumo en cuatro líneas. La «culpable» de este proyecto se llama Faith, una mujer musicalmente influenciada por grupos como My Bloody Valentine o Jesus and Mary Chain, que un buen día decidió crear una banda formada únicamente por mujeres y así salir de esa típica industria de bandas musicales masculinas que incorporan chica que sabe tocar algún instrumento pero que más bien es utilizada como un símbolo entre sus filas. La suerte acompañó a Faith, encontró a las componentes de su sueño, se ponen en marcha y en 2012 sacan un EP que ya apunta alto, sobre todo por un tema seductor como el que más y de título «Say to me». No diré más sobre él. Aquí lo tenéis para quien se atreva a verlo y a escucharlo:

Llegamos al mes de septiembre de 2013 lanzan su primer álbum «Girls Like Us», que consigue tener un acogida más que excelente entre público y entre la crítica británica. Haced el favor de escucharlo y enamoraros de una vez por todas. Es esto que veis a continuación.

Total, que la cosa sigue en ascenso y se plantan en el 2015 publicando su segundo álbum «Wild Nights» y siendo teloneras en la gira europea y americana de Sleater-Kinnev (banda de rock directamente influenciada por el movimiento punk feminista). Como podéis comprobar, la cosa esta que hay entre Mánchester y el feminismo, a día de hoy, sigue flotando en el aire (Algo de Emmeline Pankhurst, queda todavía en las mentes de las mujeres mancunianas)

Pero antes de llegar a Iggy, Pins merecen una pequeña presentación de obras y milagros que se clasificarían dentro del indie punk y rock: Su primer álbum, como he indicado al inicio, ya cosechó elogíos a diestro y siniestro y un aumento de fans bastante considerable. Esto les llevó a no parar de hacer bolos y colaborar en giras con bandas como The Fall, Sleigh Bells, The Cribs y algunos más.

Wild Nights, el segundo álbum salió con un primer sencillo y vídeo acompañando,  «Too Little Too Late» que define muy bien la esencia de ese trabajo, un sonido entre denso y serpenteante, perfectamente equilibrado por una línea de bajo en decadencia y una batería marcando ritmos. Este tema, por supuesto, es guiado por la seductora voz de Faith y rematado por un final tan acelerado como rotundo.

Tras ese Wild Nights, Pins se han atrevido a oscurecer algo más sus temas y su EP «Bad Things» es un ejemplo, eso sí, haciendo uso de más influencia electrónica en la que se puede adivinar huellas que han podido dejar en ellas bandas como New Order o Joy División. Dejo enlace como prueba.

https://www.youtube.com/watch?v=FM2G6MNcfio

Tanto el primer como el segundo disco, por la propia filosofía de la banda en la que prevalece el DIY, principio arraigado a la propia cultura punk y sus influencias musicales, suenan igual de frescos y atractivos, de ahí que el resultado también sea positivo en todos los sentidos. Ellas llevan las riendas de su propia carrera musical y controlan cada paso que dan, tanto a nivel de creación como de producción (Es lo que tiene lo del «Háztelo tú mismo»).

La conquista de Iggy Pop

A parte de su música y en relación a ésta, Pins cuidan mucho su estética visual, tanto en sus vídeos como en las portadas de los discos o como la puesta en escena de sus conciertos. Todo en Pins está meticulosamente pensado. No es de extrañar entonces que hasta el legendario Iggy Pop se haya rendido a su sonido y hace unos meses colaborase poniendo voz en uno de sus EP, concretamente en su single ‘Aggrophobe’, sensual como el que mas, como siempre. Por lo que he leído en una entrevista que les hicieron en Skiddle, la idea de que Iggy pusiese voz al tema, surgió mientras la banda estaba en Escocia y después de tomar unas copillas (Y realmente escuchas el tema y por Dios que parece hecho para él y sus cuerdas vocales). Por lo visto, tirando de contactos que conocían a otros contactos cercanos a Iggy, le hicieron llegar una carta pidiéndole su colaboración y ÉL dijo Sí! Así de fácil.
Aquí os dejo el link del resultado de la colaboración, Iggy, sumergido en su voz sobrenatural, y coro acompañándole en su relato. Impecable.

Escuchadlas, no os arrepentiréis y, si las recomendais, ligareis más, hacedme caso.

PINS son Faith Vern (voz / guitarra), Anna Donigan (bajo), Lois Macdonald (guitarra), Sophie Galpin (batería) y Kyoko Swan (teclados/guitarra)

Más información sobre sus conciertos y demás curiosidades en su página web y os dejo también el link de la entrevista que les hicieron en Skiddle y que me parece buenísima.

http://www.wearepins.co.uk/home

https://www.skiddle.com/news/all/PINS-Interview-Drunken-ideas-emojis-and-Iggy-Pop/30846/