The Smiths Ltd, mi sueño de una noche de febrero.

La primera vez que vi a Johnny Turner fue en medio de la sala Upload, pasando desapercibidamente entre la gente y portando una cajita repleta de patatas fritas entre sus manos, subió los tres peldaños hasta el escenario y desapareció en el lateral derecho. La segunda vez, fue entrando en ese mismo escenario con sus tres compañeros, cada uno batería, bajo y eléctrica en mano, y había cambiado las patatas por un micro cuyo cable acabaría convirtiéndose en una especie de látigo que sería dominado con la misma maestría con la que lo hacía aquel Morrissey de los 80s que lideraba a The Smiths, y que ha sido la mejor de sus versiones para mi gusto. Ya en los primeros minutos de la actuación de estos The Smiths LTD, tanto mi amigo Ignasi como yo, infectados desde el siglo pasado por la banda mancuniana, no dábamos crédito a lo que estaban viendo nuestros ojos: «Este tío se ha debido de tomar una pastilla de Morrisseyina Complex o algo así» «Seguro que llevan consigo una máquina de esas que te metes dentro y en vez de desaparecer te conviertes en Morrissey». Turner de espaldas… «Pero tú te has fijado en la nuca y la coronilla????!!! Que es que se la ha robaoooooo…». Empiezan a tocar tema tras tema y… «La de horas que deben haberse chupado viendo el concierto del NATIONAL BALLROOM» o «Fijo que sus preferidos son el Rank y el Meat is Murder». Todas estas expresiones son solo algunas de las muchas que largamos durante aquel concierto. Johnny Turner derrocha morriseyismo por los cuatro costados y exhibe justo los mismos gestos que su ídolo, desde ese mirar hacia los cielos ceja en alto hasta esas muecas que dicen/preguntan «really?!» sin ni tan siquiera abrir la boca. Necesité cerrar los ojos unos segundos y abrirlos otra vez para asegurarme que todo aquello no era un efecto óptico debido a los focos y, resultó que al volverlos a abrir me encontré con la misma realidad: un tío que clava a aquel Morrissey del que tantos nos enamoramos el siglo pasado.

-Yo estoy en estado de shock y tú?
-Yo también. Estoy flipando.

2-2

The Smiths Ltd, merecen más que un «corta-pega» de la información que se saca de su propia web, traducida con más o menos acierto y publicada en diferentes páginas de facebook para promocionar sus conciertos. Así que, como considero que los dos conciertos que he podido ver en su visita a Barcelona y Terrassa han sido de premio, pues ahí les dedico mi tiempo y mi inspiración, y de paso amplío mi conocimiento sobre una de las principales bandas tributo de The Smiths.

 

Orígenes de The Smiths Ltd.

Como os he avanzado, Johnny Turner es el Morrissey de los Smiths Ltd, pero también podría utilizar su sorprendente parecido con Moz para hacerle de doble o representarle en cualquier película que lo requiriese. Buscando información y entrevistas sobre la banda en prensa inglesa, descubro que la etapa morrisseyca de Johnny empieza cuando da respuesta a un anuncio en el que buscaban un «Morrissey» para un acto de tributo a los Smiths. Por lo visto, cuando leyó el anuncio, justo acababa de llegar de un viaje familiar a Blackpool, en el que había sido persuadido para cantar en un karaoke y no se le ocurrió elegir otro tema que First of de Gang to Die. Por lo visto, cuando acabó, encontró a todos los presentes asombrados y sin parar de repetirle que sonaba como Morrissey. Johnny se vino arriba y al día siguiente se lanzó a cantar el Panic agitando unas flores secas que había conseguido en el mismo hotel donde se hospedaba. Al poco tiempo, solo le faltó encontrar ese anuncio en el que solicitaban un Morrissey de mentirijilla y al que respondió sin pensárselo dos veces. Para su sorpresa, le respondieron y se encontró en el pub Briton’s Protection con un profesor de guitarra de Bolton, Alex Gaskell, y con los otros dos componentes de la incipiente banda tributo, Andy Crook, que tocaba el bajo y Keith Partington, que le daba a la batería. La reunión acabó con la entrega de una lista de trece canciones que debería cantar y, después de cuatro meses de ensayo, Farnworth les abre las puertas para que den su primer concierto, entradas agotadas como primer señal de éxito. Y desde entonces, ahí andan tocando por todo Reino Unido sumando público concierto tras concierto.

2-1
El flechazo de Johnny Turner con The Smiths (todos los fans de The Smiths somos lo que somos por ese flechazo), cuenta en un entrevista que le hicieron en el Manchester Evening News, fue cuando escuchó What Difference Does it Make en 1984. Desde aquel momento se enamoró de la banda de Manchester y empezó a emular el estilo de su líder. Algo parecido me pasó a mi cuando escuché el Bigmouth straigh again, pero sin emular a Morrissey, que pasé como a otra dimensión de la que todavía no he podido salir. En esa misma entrevista, Johnny se define como una versión «Aldi» de Morrissey, al que sigue, pero llevando una vida de padre de dos hijos y currante en el sector de la electricidad, que dista años luz de la que lleva su ídolo. También explica que cuando acaba los conciertos muchos fans piden hacerse fotos con él (Doy fe de ello, ya que en la Sala Upload pude presenciar alguna que otra escena de esas en las que señores, algunos ya grandotes, subieron al escenario para abrazarle como si tuvieran al mismísimo Moz delante, sin poder salir del sueño que siempre quisieron vivir y nunca vivieron. Obviamente, esto era lo más parecido que iban a tener a ese sueño). Cuenta el mismo Turner que él también subió al escenario en un concierto de Morrissey en Preston Guild Hall, le estrechó la mano y le espetó un «paz».

 

Un setlist de éxitos

Volviendo a los conciertos que pude ver, el setlist que eligieron para tocar tanto en Barcelona como en Terrassa y que tengo la suerte de tener en mis manos gracias a la amabilidad de Keith Partington, que se lo entregó a mi hija una vez finalizado el concierto, empieza con la animosa Sheila take a bow que Turner canta y baila mano en cintura cual Morrissey en aquel vídeo en el que vestía con camisa color celeste y pantalón blanco. Ya desde ese primer tema, vimos que el trabajo de Johnny Turner no era solo cantar y bailar canciones de The Smiths, sino también mantener el personaje de Moz siempre a la altura de la actuación, así que de vez en cuando ofrecía alguna de esas reflexiones morriseycas que encandilaban a la audiencia y provocaba alguna que otra sonrisa. Momento mágico fue la llegada del Panic, en el que no faltó la famosa soga giratoria mientras se cantaba y coreaba el «Hang de DJ» y, en Terrassa, además, con la emoción añadida de la cuerda a punto de enredarse en las aspas del ventilador que colgaba del techo y a pocos centímetros de la cabeza tenía Johnny Turner.

En su repertorio, cuidadosamente elegido para mantener durante todo el tiempo la atención y el entusiasmo del público, encontramos temas que iban desde el Nowhere Fast al Hand in Glove o desde Heaven Knows I’m Miserable Now a Girlfriend in a Coma, todas ellas con una exhibición de inflexiones vocales tan cercanas a las de Morrissey que asustaban. Sin duda, de los temas que despertaron más aplausos fue el How Soon is Now, con su archiconocido riff de apertura, que por cierto fue emulado perfectamente y seguido por la asombrosa voz del cantante, que se nos venía arriba a medida que pasaban los minutos. Y por supuesto, tampoco faltaron la rompepistas This Charming Man o ese emotivo There Is a Light that Never Goes Out, como colofón de los conciertos. Total, una lista de temazos que podéis ver en la foto del setlist que publico a continuación y que sonaron bordados y muy a lo Rank, que es uno de mis discos favoritos, así que me sentí bastante afortunada por poder verlos.

2
Nos despedimos de ellos en Terrassa, en el Legends Dance Hall, y esta vez nos pusimos en primera fila y nos acompañó mi hija. Desde esa posición, se les ve mas reales como banda tributo, no tanto como una ilusión óptica de The Smiths «de verdad» como nos parecieron en el Upload, en donde nos ubicamos más lejos del escenario. Pero en Terrassa, como el local era mucho más pequeño, les pudimos hacer un pasillo para que pudieran subir y bajar del escenario en dos zancadas, así que eso también nos provocó un punto de excitación. Uno de esos puntos fue cuando Johnny Turner pasó delante nuestro con la cabeza medio ladeada, exhibiendo esa arrogante autoconfianza atrapada en algo parecido a incomodidad o timidez, en definitiva, muy a lo Morrissey. Otro punto para mi, personalmente, fue cuando noté como mi hija me apretó la mano cuando escuchó las primeras notas del Ask, su preferida de los Smiths y cuando repitió disimuladamente el mismo gesto cuando sonó Girlfriend in a Coma y, en esta además me mira y se ríe cuando canta los de it’s serious, porque ella siempre ha preferido sustituirlo por it’s cereals (las cosas de mi Júlia). Y por último, el remate fue aquella escena en que, cuando finaliza el concierto, el batería despega el setlist del suelo, se nos acerca y se lo entrega a mi hija, que con sus trece años, era la asistente más joven de la noche y había seguido cada una de las canciones con el entusiasmo, aunque a veces contenido, propio de los adolescentes. Le dio la gracias con media sonrisa y le dije que, a partir de ahora, vendrá conmigo a todos los conciertos porque también me gustaría tener un setlist de Morrissey o de Johnny Marr, por ejemplo.
Concluyendo, The Smiths Ltd, para un fan de The Smiths, viene a ser como encontrar un oasis en medio de un desierto (el desierto que dejaron The Smiths tras su separación) y refleja esa realidad en la que inconscientemente sigue viviendo dentro de su burbuja atemporal y emocional, la realidad de que sigue enamorado de aquellas canciones que salvaron su vida (Still Ill a todo volumen). Como banda tributo, tienen la habilidad de encapsular tanto el sonido, el estilo y la ironía que caracterizaba a The Smiths en su tiempo y a esto se le ha de sumar la capacidad de Johnny Turner para personificar todas las extravagancias que caracterizaban las puestas en escena de Morrissey. Los recomiendo para todo aquel que quiera revivir como eran las primeras actuaciones de The Smiths.

Podéis encontrarlos en su web http://www.thesmithsltd.co.uk/

 

 

El Vapor de Tallers, el sueño británico de un empresario catalán

Consciente de que a simple vista la calle Tallers parece no tiene mayor interés que el de encontrar algún vinilo en una de las pocas tiendas de discos que sorprendentemente aún quedan en esta ciudad, comprar algo de ropa vintage/gótica/punk o tomar alguna copa en el Neverland, me arriesgo a sumarle algo más de interés y revelar la huella industrial/mancuniana que tuvo en el pasado. Nadie lo diría y por más que busquéis por allí no vais a encontrar placa, chimenea o monumento que recuerde que justo allí se instaló la primera fábrica de vapor de la península.

0

Foto de 1856. Restos del antiguo baluarte de la calle Tallers y donde se ubicó el Vapor Bonaplata

El porqué del Vapor en Barcelona

No podría explicar esta historia si no me teletransportase a los años entre 1830 y 1844, en los que sonaba un nombre, el Vapor Bonaplata. Era un momento en el que Catalunya estaba centrada en tirar adelante un importante proceso de modernización industrial, sobre todo en el sector del textil. Hasta el momento, las máquinas que se estaban usando eran la Spinning-Jenny (más conocida aquí como la «Berguedana») y la Mulle-Jenny, unas monadas de máquinas hiladoras de la época y que eran la evolución de la «Jenny», inventada en Stanhill en 1764 por James Hargreaves, y que debe su nombre a la hija de este señor inglés.

Fueron unos años en los que, por ejemplo, nació el movimiento obrero moderno, igual que había pasado con anterioridad en Inglaterra, y se produjo el auge de las pequeñas y medianas empresas textiles. Los catalanes estaban levantando cabeza tras una crisis de más de 20 años y los empresarios veían la necesidad de modernizar sus equipos productivos para poder prosperar. En el textil, se empezaron a mecanizar las hiladoras y las energías tradicionales de tracción animal fueron sustituidas por las que producían la rueda hidráulica y la máquina de vapor. VAPOR! esa era la palabra mágica.

Hasta que el vapor llegó a Barcelona, la ciudad no podía plantearse tener una una industria propia de cierta relevancia. De hecho, en los únicos lugares donde hasta el momento la industrialización tenía posibilidades de desarrollo era en las zonas fluviales, y eso en el caso de que hubiesen saltos de agua en los que su volumen fuese suficiente potente para generar energía, como ocurría en las cuencas del río Ter o del Llobregat. Este no era el caso de Barcelona. La otra alternativa que había para la creación de energía era el vapor, que además tenía la ventaja de poder instalarse en cualquier lugar. La primera industria textil catalana que funcionó por la fuerza del vapor se instala en esta ciudad en 1832 con ayuda de ingenieros ingleses, en la calle Tallers, se llama el Vapor Bonaplata, y presume de ser la primera de Catalunya y el Estado Español y una de las primeras de Europa. Esta es su historia.

Los Bonaplata

La máquina de vapor llegó a Barcelona de la mano de los Bonaplata, una familia de empresarios que llevaba vinculada al textil desde hacía décadas. Los hermanos Ramón y Gabriel Bonaplata eran fabricantes de indianas desde 1803 y posteriormente tuvieron talleres de estampación en las calles Sant Pere Més baix 10 y Montcada 12. Pero fue uno de los hijos de Ramón, Josep Bonaplata, el que, con el apoyo de sus hermanos y asociándose con otros fabricantes, puso en marcha el motor de la industria moderna.

0-1

Josep Bonaplata

Josep Bonaplata nace en Barcelona en 1795 y tanto su infancia como la de sus hermanos está marcada por la decadencia de la manufactura de las indianas que la familia lleva en la calle Sant Pere Més Baix. Eran unos años en los que Europa intentaba sobrevivir a las guerras napoleónicas y los barcos mercantes españoles a los galeones británicos para no ser hundidos, por lo tanto, no era muy rentable comprar tejidos estampados a los Bonaplata para revenderlos en las colonias americanas ya que probablemente no llegarían a su destino. El comercio estaba en crisis. Por si fuera poco, las tropas napoleónicas, con la excusa de atacar Portugal, cruzan los Pirineos, se pasan por Barcelona, toman la Ciutadella así a lo «por que yo lo valgo» ante la mirada atónita del ejército español que no es capaz de reaccionar. Y puestos a arrasar, los franceses toman también las Drassanes, Montjuic y todo lo que se les pone por delante. Ante tanta indefensión, la población de la ciudad se alza y el resultado es el de miles de catalanes muriendo torturados dentro de las mazmorras.

Con la ciudad ocupada, el negocio de los Bonaplata acaba convirtiéndose en un edificio abandonado. Barcelona aguanta las tropas napoleónicas hasta 1814, cuando éstas, tras destrozos varios, deciden abandonar la ciudad. A este período seguirá lo que podría denominarse como el regreso a la Edad Media gracias a la monarquía absoluta de Fernando VII, que lo primero que hace es cerrar fronteras. En fin, los catalanes necesitaban recuperar la normalidad y la lucha por conseguirla se iniciaría a través de la actividad comercial, que es lo que mejor sabían hacer.

Los Bonaplata siguen apostando por la fabricación de indianas como negocio de futuro y se centran en recuperar su negocio estampando artesanalmente los tejidos de algodón, trabajando a la clientela, reutilizando antiguos moldes, invirtiendo en tintes nuevos, contratando trabajadores y dibujantes para hacer nuevos diseños, etc. El negocio resucita y al poco tiempo tienen que ampliarlo comprando las casas colindantes para poder hacer frente al volumen de pedidos que les hacen, sobre todo para exportar a Montevideo y Santiago de Cuba. Lo mejor es que los Bonaplata no son los únicos empresarios de Barcelona que han podido levantar su negocio, según el gremio, la industria de las indianas se estaba recuperando y se estaban creando miles de puestos de trabajo.

Josep Bonaplata y Joan Vilaregut o cuando Alicia empezó a perseguir a Nivens McTwisp

Dentro de ese contexto de crecimiento económico, Josep Bonaplata vive dos momentos que marcarán sus futuras decisiones, la jubilación de su padre y la aparición de un viejo amigo, Joan Vilaregut. Joan también era hijo de un fabricante de indianas, pero respondía a un perfil más «arriesgado» que el de Josep, ya que había pasado un tiempo visitando otros países bien fuese como revolucionario en México o como exiliado en Londres, donde tuvo la oportunidad de ver como la industria inglesa había conseguido llenar los mercados de todo el mundo con productos de calidad y a unos precios muy bajos. Las fábricas británicas disfrutaban de muchos factores que las beneficiaban, por un lado se alimentaban de materias primas que llegaban de sus propias colonias y, por otro lado, Inglaterra tenía una flota mercante que surcaba regularmente los océanos introduciendo todos sus productos a través de ciudades portuarias, cosa que no daba respiro al resto de economías de Europa. En Catalunya la situación económica que se vivía en aquellos momentos no facilitaba la instalación de ese modelo de mercado.

Joan Vilaregut, consideraba que la industria catalana no avanzaría si solo se centraba en hacer mejoras puntuales y si no orientaba su mentalidad hacia la rentabilidad, a parte de invertir en el uso del hierro, que es el material que podría desarrollar motores capaces de repetir procesos a más velocidad y con más precisión que las máquinas de madera. Joan tiene otra imagen en su cabeza, la que ha traído de Inglaterra, la de las fábricas con una chimenea instalada siempre junto a una sala aislada, lugar donde se encuentra el invento más poderoso, la máquina de vapor, capaz de hacer mover día y noche todo un ejército de máquinas automáticas sin casi la intervención del hombre (Si tenéis la ocasión de visitar en Terrassa el Museu de la Ciencia y de la Técnica de Catalunya, más conocido como MNACTEC, podréis ver una de esas salas con máquina de vápor incluída. Por si no podéis visitarla, aquí abajo os pongo su foto).

0-3
Joan Vilaregut tenía como objetivo convertirse en uno de los principales fabricantes del país así que, de alguna manera, arrastra a Josep a trabajar con él para conseguirlo y lo hace con gran entusiasmo. La primera oportunidad la consiguen en 1929 cuando, por Real Orden, obtienen el privilegio de poder introducir en el país maquinaria extranjera de tejer mecánicamente todo tipo de hilos. El campo de pruebas de estas máquinas será un taller tradicional en funcionamiento dispuesto a ser modernizado. El «laboratorio» lo encuentran en una fábrica en Sallent que alquilan por cinco años a la familia Torres Amat y que serviría para demostrar si el modelo inglés podría ser rentable en Catalunya. El proyecto enamora tanto a Josep, que se asocia a Joan, renunciando a una posición estable de negocio familiar y se lanzan juntos a la aventura de poner en marcha la primera fábrica moderna del sur de Europa.

De la fábrica de Sallent a Lancashire, el país de las maravillas

La fábrica de Sallent se encuentra en la calle Pont número 2 y para llegar a ella tienes que cruzar un puente gótico bajo el que pasa el río LLobregat. La fábrica cuenta con Bergadanas de más de 120 husos, telares mecánicos, una era enorme que se destinaba al secado, montones de artesanos trabajando y, lo más importante, una acequia que pasa debajo del puente que acaba en un gran salto de agua y que impulsa un molino. No tendrían mucho carbón, a diferencia de los ingleses, pero tienen la fuerza de un río que nace en el Pirineo.

Por un lado, Joan, tira de contactos que hizo durante su exilio en Londres, viaja a Inglaterra y consigue traer máquinas inglesas y contratar un equipo de profesionales dispuestos a ir a Sallent a instalar y asesorar en las operaciones de puesta en marcha. Josep, por su parte, se encarga de dirigir la adaptación de la fábrica y la construcción e instalación de una gran rueda hidráulica en la acequia antes de que lleguen tanto las máquinas como los técnicos ingleses que venían desde Liverpool. Poco a poco Sallent se va a ir transformando y los artesanos de la zona poco a poco van a pasar a ser operarios de una cadena de producción diseñada por una ingeniero que ni tan siquiera conocen. El sueño se convierte en realidad cuando los técnicos británicos regresan a su país dejando en Sallent una fábrica en miniatura de los grandes complejos fabriles que existían en su país. Es la primera fábrica en todo el Estado en el que cestos de algodón entran en un almacén y a las pocas horas se han convertido en tejido, sin que ningún hombre o animal haya gastado demasiada energía para conseguir ese resultado. Logran fabricar más metros de tela a un coste mucho más bajo gracias a las aguas del LLobregat y con el mismo número de trabajadores.

0-5

Fábrica Torres Amat – Sallent

Josep Bonaplata, satisfecho con el éxito y tras trabajar con los técnicos ingleses, decide visitar el principal escenario de la Revolución Industrial para acabar de nutrirse de conocimientos. Los datos biográficos que se conocen de este empresario, le perfilan como un hombre de negocios que suele abandonar su despacho de vez en cuando para bajar a la fábrica, tratar con los operarios e ingenieros y conocer todos los procesos productivos detalladamente. No es de extrañar entonces que se lanzase a viajar a Inglaterra y, además, llevar con él a Joan Rull, otro emprendedor y pionero en la automatización de la estampación de indianas. Con ellos iría un trabajador de confianza llamado Pere Camps, que tendría la tarea de absorber todo el conocimiento que pudiera sobre el funcionamiento de una fábrica moderna. El destino era Lancashire y la entrada era el puerto de Liverpool, que está rodeado de enormes almacenes y formado por decenas de muelles que dan a una de las riberas del río Mersey.

0-4

Albert Dock – Liverpool 1885

Los tres visitaron ciudades como Bolton, Preston o Blackburn, pero sobre todo las «Mills», algo parecido a pequeñas ciudades llenas de largas naves de ladrillo, de tres o cuatro pisos de altura, y repletas de maquinaria movida por motores y controlada por expertos operarios. En el piso de abajo, en una sala para ella solita, encuentran la máquina de vápor, bajo la supervisión constante de un maquinista que controla la presión del agua para que no haya accidentes. Esta es la visión que traen Bonaplata y Rull de Lancashire, es lo que querrán instalar aquí y para ello acabarán comprando en Birmimgham maquinaria de Boulton & Watt, uno de los productores de máquinas de vápor más importantes de la época. Camps se quedará en una de las principales fábricas de Manchester para acabar de formarse y aprender sobre la maquinaria, especialmente sobre la self-acting spinning mule de Richard Roberts, que Bonaplata tenía intención de producir bajo licencia.

La aventura y desventura del Lancashire de la calle Tallers

Los empresarios regresan de Lancashire con una perspectiva más amplia de lo era la industrialización. Josep valora el proyecto de Sallent desde otro punto de vista, el del condicionante climático. Es un verano muy caluroso y seco, así que el caudal del río es tan bajo que la rueda hidráulica gira con mucha lentitud, y por lo tanto las máquinas también lo hacen a la misma velocidad. Cuando llegue el otoño podría ocurrir lo contrario con las fuertes lluvias y la crecida del LLobregat podría arrancar la rueda y arrastrarla río abajo. La apuesta de Sallent es buena pero no puede responder de la misma manera que las Mills inglesas.

Josep pasa los siguientes meses diseñando un proyecto empresarial más complejo para Barcelona, más parecido al inglés, y en el que el salto tecnológico y el aprovechamiento del puerto tenían que representar un papel primordial. En contra tenía que debía buscar algo para ser igual de competitivo que los ingleses sin algo que aquí casi no había y que era uno de los secretos que permitía a la industria británica tener precios tan bajos: el hierro y el carbón. La alternativa era traer en barco hulla desde las minas del norte de Europa y compensar el coste energético con muchas horas de trabajo. Otro detalle era levantar una fundición cerca de las naves de producción para fabricar los telares y las hiladoras que podrían hacer que otros talleres se automatizasen. Claramente, la idea era transformar Catalunya en un Lancashire mediterráneo.

Pero todo esto tenía que pasar por el permiso de las autoridades gubernamentales. Por suerte, el embajador español en Londres logra convencer al gobierno de Fernando VII y en las Navidades de 1831 Josep recibe un contrato del gobierno central en el que se le autoriza a levantar una fábrica e importar hiladoras, tejedoras y cantidades de hierro, cobre y carbón suficientes para cubrir 5 años. También se le autoriza para abrir una fundición controlada por ingleses, para construir 200 telares al año y máquinas de hilar.
Simultaneamente a todos estos movimientos, Josep intenta atraer inversores para conseguir capital suficiente para llevar a cabo su proyecto. Algunos empresarios barceloneses participan (aunque muchos empresarios le dan la espalda cuando se enteran de las ventajas que el gobierno le han dado para levantar su fábrica) y acaba fundándose una sociedad la de Bonaplata, Rull, Vilaregut i Cia.

El espacio donde se instala el Lancashire barcelonés será el Raval, una barrio que en aquellos tiempos sufría el abandono y que había quedado despoblado después de la peste negra, pero tenía muchos descampados donde se podía edificar y también quedaban pequeños talleres con artesanos al los que se podría contratar. La ubicación final de El Vapor se decide que sea al final del carrer Tallers, que limitaba con la antigua muralla de la ciudad, en la confluencia con la calle Valldonzella. Les cedieron los terrenos de la parte interior de la muralla y al lado del convento de Sant Vicenç de Paül (lo que actualmente es la iglesia de Sant Pere Nolasc, situada en la plaça Castella, es precisamente la capilla interior de aquel convento).

Sant Pere Nolasc

Iglesia Sant Pere Nolasc

Pero mientras se empiezan a construir los fundamentos del edificio, se extiende por toda la ciudad el rumor de que la fábrica será la más grande jamás vista, llena de máquinas compradas en el extranjero, que funcionan solas, y que los artesanos y las mujeres hiladoras se quedarán sin trabajo en poco tiempo. «El Vapor» nacía ante los ojos de una población muy desconfiada.

El Vapor, comenzó a montarse en 1832, pero no fue hasta 1833 cuando empezó a ser operativa y cuando, desde Inglaterra, entraba en sus instalaciones una gran máquina de vapor de 30 caballos de potencia con la función de hacer funcionar las hilaturas y los telares, era la primera de toda la península. Su instalación no fue fácil ya que los trabajadores no estaban del todo preparados para utilizarla y, además, para alimentar las calderas, tenían que utilizar leña en vez de hulla, cosa que hacía que su funcionamiento no fuese el más adecuado. Pero, a pesar de todas esas dificultades y mala fama que arrastraba en sus inicios, hasta el diario progresista de la época, El Vapor, aplaudió la instalación de la nueva industria en el Raval y muchos industriales decidieron visitarla. La Comisión de Fábricas de Hilados, Tejidos y Estampados que, en un principio no apoyó la instalación de la fábrica, a finales de 1933 ya había cambiado de opinión.

Estamos ante el inicio de la industrialización moderna que iba ligada a dos elementos fundamentales: La máquina de vapor considerada como la fuerza motriz y la maquinaria hecha de hierro fundido. Por primera vez en la ciudad se utilizarán las máquinas de hilar y los telares mecánicos de fundición y, a la vez, las técnicas metalúrgicas para construirlas y repararlas, además de la introducción de la primera máquina de pintar indianas .

El Vapor Bonaplata, mientras duró, empleó a 700 obreros entre los telares mecánicos, la fundición y el taller de montaje. Su gran desgracia fue que también nació en una época en la que se iniciaba una gran conflictividad política tras la muerte de Fernando VII y la máquina de vapor seguía viéndose como un enemigo para los trabajadores, ya que muchos de ellos se quedaban sin trabajo. El resultado fue que El Vapor Bonaplata fue atacado en el verano de 1935 por un movimiento parecido al ludismo inglés y coincidiendo con la guerra carlista. La fábrica fue quemada y también la que tenía Joan Rull, el socio de Josep Bonaplata, en Gràcia, en la calle Perill esquina Torrent de l’Olla.

El sueño británico de Josep Bonaplata duró 20 meses y, tras la tragedia, pidió indemnizaciones al gobierno, que le fueron concedidas. Finalmente decidió trasladarse a Madrid, que era un territorio menos conflictivo al no haber en aquel momento la suficiente actividad industrial para que hubiesen la existencia de movimientos obreros fuertes, a diferencia de lo que pasaba en Barcelona.

Y esta fue la ilusionante y a la vez triste historia del Lancashire de la calle Tallers.

El Exit Photography Group y su «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities» en Barcelona

 

Hoy la cosa va de fotos, de fotos que he visto hace pocos días en Barcelona y que, por primera vez en esta ciudad, estaban expuestas en el Palau de la Virreina. Se trata de «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities», uno de los proyectos más destacados del Exit Photography Group y que firman sus tres fotógrafos, Nicholas Battye, Chris Steele-Perkins y Paul Trevor. He de decir que la expo me encantó por varias razones; la primera, ver unas fotos preciosas que inmortalizaban vidas de las familias de la periferia de ciudades industriales inglesas (lo inglés de por si ya me tira, de todos es bien sabido); la segunda, poder ir leyendo toda una serie de entrevistas que testimoniaban aquel momento dramático-histórico por el que pasaban las clases populares inglesas en la década de los setenta y; la tercera, encontrarme cara a cara con parte de la historia más oscura de UK y el contexto en el que paralelamente se iba desarrollando el movimiento punk. Podéis imaginar que el tema lleva implícita una buena dosis de fuerza, crítica social, carácter, creatividad, rebeldía y también decadencia. Obviamente, no podía perderme esta expo.

Sunday afternoon, Mozart Street, Granby, Liverpool, 1975.
UN CONTEXTO PARA ENMARCAR IMÁGENES

Si nos metiésemos en una máquina del tiempo y aterrizásemos en UK en 1968, encontraríamos a un señor llamado Enoch Powell, un político conservador como el que más, y que nos estaría soltando un discurso más bien durillo. Powell está pidiendo que todos los inmigrantes de las Indias Occidentales y el Sudeste Asiático o, lo que es lo mismo, la mayoría de gente que ha venido de la Commonwealth, sea deportada…, así, sin filtro ni nada. Pronostica que, en el caso de que los ingleses no se deshagan de ellos, podría producirse una catástrofe y correr ríos de sangre en Inglaterra. Uno de los motivos que alega para justificar su «teoría» es que los inmigrantes no son compatibles con el estilo de vida inglés y que eso pone en peligro la propia identidad de su país. Una cosa… que todos estos afrocaribeños a los que se refiere son los que pertenecen a la «generación del Windrush», son aquellos a los que Inglaterra invitó a venir tras la II Guerra Mundial porque hacía mucha falta mano de obra barata para levantar la industria y el país. Parece que Powell, o bien ignora este pequeño «detalle» o es un desagradecido integral (lo de «Windrush » curiosamente viene por el nombre del barco que los traía a Inglaterra). En definitiva, quería librarse de toda aquella gente que había abandonado las colonias, todavía no independizadas, y que bajo la promesas de encontrar una vida mejor, desembarcaron en Inglaterra, lugar en el que aquella «vida soñada» quedó en sueño (tuvieron que sobrevivir con sueldos bajísimos, discriminación racial y poco cariño en general). La prensa inglesa bautizó aquel discurso tan demoledor como «los ríos de sangre» y al día siguiente de pronunciarlo el Sr. Powell fue cesado, aunque sus ideas perduraron en gobiernos posteriores como los de la Thatcher, Farage o la actual Theresa May, y también en parte de la sociedad inglesa. Como puede leerse en el prefacio del fotolibro «Survival Programmes», tras las palabras de Powell «la raza y la ciudad se convirtieron en temas políticos importantes».

 

0-8

Lo siguiente fue que, para contrarrestar aquel vergonzoso discurso, el primer ministro Harold Wilson inició su «Urban Programmes», toda una serie de iniciativas que tenían el objetivo de frenar el declive que estaban sufriendo algunos barrios de las ciudades del interior del país y mejorar la vida de sus habitantes (como idea estaba bien pero hay que apuntar que el presupuesto destinado a esta causa fue solo una veinteava parte del uno por ciento del gasto público, así que algo cortitos sí que se iban a quedar). Este proyecto se llevó a cabo durante más de diez años pero se orientó más a ofrecer apoyo a grupos de autoayuda de los barrios ya que lo que se esperaba es que la coordinación de los servicios sociales mejorase. El resultado fue que los «Urban Programmes» no acabaron de funcionar. En la década de los setenta la degradación de los barrios continuó y las cifras de las estadísticas publicadas en la época reflejan que mas de una cuarta parte de la población ya estaba inmersa en la pobreza. El realidad era que las clases políticas británicas habían perdido tanto el control económico del país como de las calles, ingobernabilidad que alcanzó su punto álgido en el famoso «Invierno del descontento» entre 1978-79. Poco después llegó el Thatcherismo, se liberalizaron los negocios y el comercio, se privatizó la industria y los servicios y se puso en alza los valores victorianos y el patriotismo. De esta manera se empieza a destruir aquel Contrato Social que nació después de la posguerra, y se aprovechó el hecho de que las clases medias y trabajadoras no habían acabado de sentirse a gusto con el intelectualismo que había precedido a la Dama de Hierro.

EL EXIT PHOTOGRAPHY GROUP  Y EL NACIMIENTO DE «SURVIVAL PROGRAMMES: IN BRITAIN’S INNER CITIES»

El Exit Photography Group ya existía antes de que el último de su fotógrafos y autores del «Survival Programmes» se uniese a ellos, se trata de Chris Steele-Perkins. Antes de la llegada de Chris, el Exit ya había publicado en 1973 su «Down Wapping», un breve trabajo sobre la clase trabajadora en Wapping, East London, y que estaba firmado por sus cuatro fotógrafos, Paul Trevor, Nicholas Battye, , Diane Olson y Alex Slotzkin.

Chris contactó con el grupo de fotógrafos cuando dio con un anuncio publicado en The Photographers’ Gallery de Londres. En este anuncio había un número de teléfono y un nombre, Paul Trevor. A los pocos días Chris llamó a Paul y se reunió con el grupo de fotógrafos. En esa reunión le manifestaron la intención de ir más allá de aquel «Down Wapping» y denunciar la pobreza generalizada que existía algunos suburbios de las ciudades inglesas. Chris salió con una muy buena impresión de aquella reunión, le interesó el tema, le pareció que era gente seria, coordinada, ambiciosa y ya tenían experiencia en ese tipo de proyectos. El único problema que había es que no tenían dinero. Aún así, Chris se unió al grupo.

 

chris-steele-perkins-0e1ed306-4456-4263-a3b8-78fe5535733-resize-750

Chris Steele-Perkins

Al poco tiempo, Alex y Diane abandonaron y quedaron como componentes del Exit Photography Group, Paul, Nick y Chris. El «Survival Programmes» empezó a tirar adelante con algo de apoyo de Gulbenkian Foundation que había quedado impresionada con su anterior trabajo. La idea base del proyecto era mostrar como la idea de que aquella pobreza ya endémica de algunas ciudades inglesas era algo que no podía ser tolerado por una sociedad industrial avanzada. La pobreza, la discriminación y la injusticia estaban creando tal desorden social que podía derivar a situaciones extremas como las que se vivía en Irlanda del Norte. La voz de los afectados también tenía que ser oída, en este caso leída, así que se acordó grabar entrevistas en las que la gente relatase sus experiencias.

 

Lunch, Maryhill, Glasgow, Scotland, 1975.
Según describe Chris en un artículo de Photoworks, Paul era el más entusiasta de todos y un excelente coordinador. Paul, a parte de sus fotos, se encargó además de las cuentas y escribió la introducción del «Survival Programmes». Nick, ya fallecido, era un australiano tranquilo y reservado, amigo de Paul, y vivía en una constante búsqueda espiritual. Chris era el único que trabajaba como fotógrafo independiente.

El proyecto se planificó dividiendo Reino Unido entre los tres, aunque todos realizaron algún trabajo en ciudades como Londres y Glasgow. De todas formas, Paul se centró en Liverpool, Nick en Birmingham y Chris en Newcastle, Middlesbrough y Belfast. El Exit Photography Group contactó con algunas entidades de los barrios, llamó a las puertas de los vecinos, habló con ellos taza de té tras taza de té, entró en las casas y convivieron con sus habitantes. Optaron por el blanco y negro para las fotografías, imágenes muy cuidadas con un uso de la luz natural para dar mayor intensidad a las escenas. Las entrevistas, las transcribieron escuchándolas directamente del magnetófono en las que habían sido grabadas. Tenían protagonistas explicando sus propias historias individuales, hablaban los jubilados, los trabajadores mal pagados, los niños, las mujeres, familias en paro, en definitiva, las voces que abofeteaban la cara más vergonzosa del sistema capitalista. Tenían testimonios reales de la exclusión social, de las tensiones raciales que se vivían e, incluso, caras visibles del conflicto de Irlanda del Norte.

0-12

Luego llegó el momento de la selección. La revisión de todo este trabajo se hizo entre los tres, mirando cada uno el trabajo que había hecho el otro, lo que permitía discutir, criticar el trabajo y elegir las imágenes teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista. En cuanto a las entrevistas, se decidió dedicar el mismo espacio que se daba a las fotografías, no usándolas como explicaciones de las imágenes sino como contenido adicional. El contenido se dividió en 4 capítulos que, por orden de aparición eran: Crecimiento, Promesa, Bienestar y Reacción. El formato que seguía era muy simple, la fotografía aparece en el lado derecho de la página y la entrevista se encuentra en el lado izquierdo.

El libro, debido a la falta de dinero, inexperiencia y otros compromisos llevó su tiempo hasta ser publicado. Esto se logró en 1982 de la mano de The Open University Press, siete años habían pasado desde aquel 1975 en el que se inició el proyecto. La primera exposición de «Survival Programmes» se hizo en la Side Gallery de Newcastle y seguidamente recorrió el resto del país.

Los miembros de Exit Photography Group acabaron separándose. Paul Trevor, con los años, decidió buscar en Liverpool a las personas a las que había retratado en los setenta en los suburbios, y al poco tiempo fue reconocido en la calle por uno de ellos, se acercó a él y le dijo «Paul, es como si nunca te hubieras ido». Esa frase inspiró el título de una exposición que hizo en la Walter Art Gallery de Liverpool en 2011. Paul encontró a aquellos niños callejeros que vestían camisetas llenas de lamparones, que le hacían muecas, a los que no les importaba mostrar sus calcetines agujereados o saltar sobre un coche robado y que él mismo fotografió en los setenta. Muchos de esos niños, ahora eran ya cuarentones con sus propias familias, otros ya estaban enterrados en los cementerio, la mayoría debido a las drogas. Aquel «Survival Programmes» engancha. Entiendo esa necesidad de reencuentro que tuvo Paul, el preguntarse «Qué habrá sido de aquella gente?» porque a mi me ha pasado igual. Si bien es cierto que las imágenes muestran precariedad, también hay que decir que los retratos que se hicieron a toda aquella gente irradian toneladas de vida, rostros que muestran una energía y fuerza que desafiaba al sistema, ojos que miraban de frente al desempleo y la pobreza. Cuenta Trevor que, en un principio les preocupaba ser rechazados por sus fotografiados, al fin y al cabo iban a ser intrusos en un medio en el que la gente vivía en tensión, pero encontraron todo lo contrario, les acogieron con amabilidad y orgullosos de ser fotografiados por el Exit Photography Group.

like_youve_never
En definitiva, dejaron en la historia de la fotografía británica un proyecto enmarcardo dentro de unos valores explícitamente anticapitalistas y que es una muestra del desarrollo de la cultura fotográfica documental de UK durante la década de los setenta. «Survival Programmes» es un valioso documento sobre la historia social británica adquiriendo el estatus de obra de culto, una obra que, trasladada a la actualidad, nos obliga a seguir cuestionándonos sobre la política contemporánea, que sigue sin resolver los mismos problemas sociales que denunciaban este grupo de fotógrafos. Mirad sus fotografías y preguntaos cuántas de esas imágenes pueden verse en estos momentos en nuestras ciudades, seguramente muchas de ellas.

Si os apetece escuchar a Paul Trevor y Chris Steele-Perkins hablar de «Survival Programmes» en el Palau de la Virreina, a parte de proyectos actuales como https://thenewlondoners.com/ de Chris, aquí os dejo el documento. Interesantísimo!

 

 

Más fotos maravillosas…

0-13

0-15

0-16

0-18

0-19

0-21.jpg

0-23

Al final, acabé buscando este libro de fotografía, lo encontré y me lo compré… y me enamoré, como no podía ser de otra manera.

Johnny Marr vs la maldición de The Smiths

Hoy es 31 de diciembre de 2018 y de este año me quedo con Johnny Marr y el concierto que dio en Barcelona.

0

Me quedo con Johnny por el valor que le doy al intentar seguir una carrera en solitario después de haber dejado un legado tan sumamente brillante como el que dejó con The Smiths. Cargar con esa realidad debe ser como una especie de maldición de la que es muy difícil deshacerse, por lo tanto, no le ha quedado otra que convivir con ella y llevarla lo mejor posible. Este año he visto como Marr toca su guitarra consciente de que quien la oiga, en uno u otro momento, dará con el sonido de The Smiths, o incluso lo habrá estado buscando desde los primeros acordes, y que cada vez que alguien escriba algún artículo sobre él, irremediablemente hará referencia a The Smiths. Lo bueno que tiene es que todo esto se lo toma con elegancia y humor y es capaz de empezar a tocar las primeras notas de This Charming Man, provocarte un subidón de la hostia y a los 10 segundos pararlo todo, a lo coito interruptus, y reirse en tu cara con tanta gracia, que en vez de cabrearte consigue que le adores. Está claro que a Marr le interesa más el futuro que el pasado, aunque no pueda deshacerse de él. Pasa un poco como con esa autobiografía que publicó y que refleja esa visión de la nueva Manchester, que se ha construido sobre el legado del pasado pero que nunca será igual, o como con aquella parte de la letra del Still Ill que describía aquella imagen «Under the iron bridge we kissed and although I ended up with sore lips It just wasn’t like the old days anymore». Eso mismo pasa con su nuevo trabajo. Marr reaparece con un álbum que suena muy actual y a la vez uno podría establecerlo en su pasado, eso sí, más alejado del rock & roll y con altas dosis de melancolía, en dos de sus vertientes más características: la de The Smiths y la de sus devaneos con el post punk de los 80’s.

0-1
La vida de Marr suda música por los cuatro costados, desde el punk clásico, hasta todas influencias en las que se refugiaba junto al resto de adolescentes mancunianos en los 70´s, sin olvidar que ha sido capaz de adoptar las tendencias musicales posteriores sin ningún tipo de complejo. Tal vez, el éxito de su carrera en solitario es haber sabido crear su propia versión de esas influencias y presentarlas sin grandes pretensiones. Tres discos le han bastado para encontrar su sitio, adaptando sus magnificas composiciones a lo que podría ser su única limitación, su voz, porque, además e inevitablemente volvería a ser comparada a la del ex-líder de The Smiths, otra de las maldiciones con las que tiene que convivir.

Comparándolo con sus anteriores álbunes, su último trabajo, Call the comet, se acerca más a los sonidos de esas bandas clásicas que han influenciado a Marr pero lo cierto es que suena algo más ruidoso de lo que sería habitual en él. Encuentras temas como Rise, visceral como el que mas, pasión en un 90 % que acaba hábilmente fusionada con ese espíritu melancólico del que hablaba un poco más arriba. Das con un Hi Hello, tan Smiths ,que te sacude el alma de tal manera que necesitas luego un par de hostias para volver a este mundo y dejar de soñar. Hago un alto en este tema para decir que cuando tienes la oportunidad de ver a Marr, saliendo al escenario cubierto por una camisa así como un poquito transparente y floreada, y tocarlo para ti, con todavía ese espíritu de sueño de juventud, el mismo que tenían aquellos chicos ingleses que creían que podrían derrotar al sistema a golpe de punk o con temas de los Smiths y sus contemporáneos, no puedes evitar sentir lo mismo que una soñaba en el pasado. Otra de las propuestas es The Tracers, un tema más cercano al sonido de aquellos Joy Division, aire quejumbroso, gris y frío, una especie de instantánea que refleja un ambiente mancuniano de decadencia (pondría lluvia y niebla por todos lados), pero que Marr suaviza magistralmente con esas dosis de pop, demostrando que sigue siendo uno de los grandes compositores de pop de la historia de la música. Otra más, My Eternal, un guiño claro a los Buzzcocks.

0-3

En ese concierto sonó mucho Call de Comet pero también mucho Smiths. El How soon is now? lució resplandeciente, elegante, cual estrella de cine pisando la alfombra roja que abría paso a los bises. Dignísimas sonaron también el Bigmouth strikes again, el Headmaster ritual, el Last night I dreamt that somebody loved me, tal vez esta última la más complicada de encajar (para mi gusto no va demasiado con su voz), There is a light that never goes out (de piel de gallina), el You just haven’t earned it yet baby (animosa como la que mas), y el broche de oro lo puso el Please please please let me get what I want (solicitada por el chico que tenía justo delante mío y que amablemente me dejó situarme en primera fila, cosa que le agradeceré toda mi vida).

Total, hora y media de concierto, intenso desde el minuto uno hasta el último de sus segundo, equilibrado entre los temas del presente y los del pasado, controlado a la perfección por Marr, al que le vimos disfrutando, feliz, sonriente, joven, adorado por sus fans, con esa sensación de que tiene todos los ingredientes necesarios para ser lo que es, un estrella de la música.

0-2

The Narrows o ese sonido que te llevará a otra dimensión.

Hace unas semanas hablé con Adam de The Narrows, un grupo de música que descubrí hace unos años y del que, irremediablemente, me encapriché. Adam me dice » que están trabajando en un nuevo proyecto y que esperan poder presentarlo pronto. Y tal como acaba la frase siento ese deseo de quererlo escucharlo YA, a modo de niña impaciente porque le den de una vez por todas ese helado de chocolate. Si tiene que caer un meteorito, que se espere a que The Narrows publiquen su nuevo disco antes de estrellarse contra el planeta Tierra. Lo sé, The Narrows no son conocidos pero, sinceramente, me da igual, me siento afortunada de ser de las pocas que los conoce, es como esa sensación tan especial que uno siente cuando conoce un escondite del que muy poca gente sabe de su existencia. Mi consejo es que los que os animéis a escucharlos lo hagáis en cualquier momento del día o de la noche, con o sin luna, con nubes o con sol, cerréis los ojos y os dejéis llevar a esa dimensión extraña en la que seguramente no habéis estado nunca (yo los escucho sin tomar drogas).

Narrows sprake-2

A la espera de tener la futura joyita me consuelo haciendo un repaso por sus anteriores trabajos. Una de sus últimas propuestas lleva como título Hibakusha (Término con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos Hiroshima y Nagasaki) y que, a la fuerza, nos conducía a una música visceral, multiforme, impredecible y dura. El tráiler de Hibakusha ya dice bastante del crudo mensaje que quieren transmitir y que, en mi opinión, hacen de una manera magistral; juego de imágenes y sonidos que te abofetean sin darte tiempo a reaccionar. HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=g5IZcY4WcTE» https://www.youtube.com/watch?v=g5IZcY4WcTE .

El sonido Narrows, con lo que llevo escuchado, en general, es envolvente, oscuro y con una buena base electrónica, especialmente cuando hacen un uso determinado de sus guitarras. David Battle, Phil Drinkwater y Adam Hynes, mueven los hilos de esta banda de Manchester, interesantísima por varias razones, entre las que destaca la creatividad con que abordan su denuncia social. Podría decirse que es música hecha desde otra dimensión, extraña y consecuentemente innovadora tanto desde el punto de vista del sonido, de las letras, que nacen de la mente y dedos de Phil, como de la imagen que ofrecen de una realidad fría y decadente (recomiendo ver sus videos como prueba, desde una vertiente más visual, y aprovecho que trato el tema de la imagen, para destacar el trabajo del diseñador Tompop tanto en la creación del logo de la banda, como en sus performances, etc. El siguiente enlace es otra buena prueba: HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=IPQkRBne7ko» https://www.youtube.com/watch?v=IPQkRBne7ko ).

Como iba diciendo, la realidad de la que tratan los temas de The Narrows suelen ser poco “bucólicos”, ya sabéis, invasiones, manipulación mediática, codicia, guerras, política, violaciones de derechos humanos, dinero…, básicamente reflexiones sobre lo que cada día uno puede ver y sufrir en TV o diarios.

El caso es que sea por sus mensajes, su música, su imagen o, un poco de cada uno de estos ingredientes, The Narrows es una banda respetada por por crítica musical de UK y por el público que les conoce; han participado en festivales como T in The Park o el FOM Fest; han pasado por el O2 Academy2 de Londres y por el Ruby Lounge de Manchester. Además, han contado con el apoyo de Tom Robinson, Zane Lowe y diferentes emisoras de Radio inglesas. Todo esto en cuanto a su vertiente más mediática, pero sin dejar de lado sus bolos en salas de índole más local.

The Narrows aparecieron en la escena musical hace pocos años con un álbum titulado The Eve of Invasion. Confieso que me perdí su debut, probablemente la distancia en km tiene mucho que ver en ese hecho, pero desde la primera vez que los escuché con aquel Initials MM o su Saviour ya vi que para mi eran algo más que electrónica o rock alternativo.

 

Nos vemos en la otra dimensión.

Una Catalan Square en Manchester

Si hay un enclave en Manchester en el que se encuentra esa esencia industrial, cultural y turística tan asociada también a Barcelona, es la Catalan Square, en Castlefield. Esta plaza está ubicada en una de las zonas más nuevas y emblemáticas de la ciudad, entre los arcos una línea férrea y la convergencia de los canales Bridgewater y Rochdale. Castlefield es un lugar tan interesante que merece un artículo por si mismo pero, para que os hagáis una idea, a modo de introducción, haré una descripción del sitio.

Igual que ocurre en el barrio del Raval en Barcelona, estamos ante una antigua zona industrial en la que previamente los romanos se habían establecido y habían construido su primera fortificación, a la que bautizaron con el nombre de Mamucium, ( todavía se conservan restos de ese fuerte y de un granero de la época). Los habitantes de Castlefield pueden presumir de tener el primer canal industrial que se construyó en Manchester y la estación donde finalizaba la primera línea de ferrocarril de pasajeros del mundo (Liverpool-Manchester). Es un lugar donde la huella de la industrialización marca la mayor parte de sus calles y el curso de los canales condicionan la distribución de un terreno en el que es fácil imaginar como podría ser en el pasado, digamos que una especie de maraña de fábricas, carreteras, vías de ferrocarril y canales (todo muy anárquico en general). Con el paso de los años y con las crisis que azotaron Inglaterra, igual que pasó en Hulme (ver artículos anteriores), la zona se fue degradando y no fue hasta los 80´s del siglo pasado que Castlefield empezó a reurbanizarse de nuevo. A día de hoy, también encontrareis canales, puentes y fábricas destinadas a otros usos, pero dentro un paisaje ordenado en el que conviven en armonía rascacielos resplandecientes y modernísimos, como la Torre Hilton, con edificios de ladrillos, como el Museum of Science and Industry (MOSI), y alguna que otra pradera o auditorio al aire libre donde la gente sale a tomar el sol o a disfrutar de conciertos. En la actualidad, Castlefield es uno de los lugares más turísticos de Manchester.

IMG_4911
Catalan Square y sus cosas

Merchants Bridge, inspirado en un puente de Ripoll
Para empezar, lo más llamativo si tienes que llegar a la Catalan Square es que has de atravesar un espectacular puente curvado de acero blanco, el Merchants Bridge debajo del cual se mueven las aguas del canal principal. Ya de por si, el color blanco del puente, contrasta sin ningún tipo de pudor con el color rojo de los ladrillos de los edificios que lo envuelven, así que es imposible no encontrarlo si visitas la zona, digamos que salta a la vista. Por otro lado, este puente es uno de los símbolos de esa renovación de Castlefield de la que hablaba líneas más arriba y es una de las mejores obras de ingeniería y de diseño de la ciudad.

adsc02037
El diseñador de esta maravilla es Whitby Bird, que se inspiró en la Pasarela La Devesa, que cruza el río Ter a la altura de Ripoll, un puente que fue diseñado por Santiago Calatrava. Encuentro que esta inspiración tiene sentido si se tiene en cuenta que de lado a lado del río Ter se levantaron varias colonias durante la industrialización catalana.
El sentido de una Catalan Square en Manchester.

adsc02028

Un nombre simbolizando un agradecimiento
La existencia de esta plaza en Manchester es cuanto menos curiosa y su creación es relativamente reciente. La Catalan Square, debe su nombre a la colaboración que el comité organizador de las olimpiadas de Barcelona 92, tuvo con los ingleses a la hora de llevar a cabo los Juegos de la Comentwelth de 2002. La autoridades de Manchester, como agradecimiento a los consejos de los catalanes, decidieron poner el nombre de Catalan Square a este enclave de la ciudad.

catalansquare_MAN-300x300

Manchester y Barcelona, esas ciudades hermanas

Otro dato es que en 1995 se celebró el Catalan Art Festival, una iniciativa para celebrar el hermanamiento entre las ciudades de Manchester y Barcelona, unidas especialmente por ese mas que destacable pasado industrial. Catalan Square, es el epicentro de esta celebración y el sello lo pone la escultora Maria Àngels Domingo Laplana, conocida como Madola, que presentó su escultura «Mediterrània«. La obra es una pieza circular, mide unos 6 metros de diámetro, y está cubierta por unos esmaltes amarillos de diferentes tonos con inscripciones en inglés en catalán. La pieza representa un sol como fuente de vida del Mediterráneo, pero sin olvidar la relación que también existe entre el astro, el agua y la industria (elementos comunes a las dos ciudades y que han contribuido su desarrollo y progreso). Esta escultura la podéis encontrar a mano derecha una vez se pasa el Merchants Bridge y casi enfrente del Barça Bar.

madola-mediterranea-003

El Barça Bar o el capricho del cantante de Simply Red

Más datos. En Catalan Square se encuentra el Barça Bar, ubicado justo debajo de las vías del tren y que cuenta con una terraza que tiene unas magníficas vistas al cruce del canal Bridgewater con el canal Rochdale y no, el dueño no es Pep Guardiola. La historia de este local la inicia Mick Hucknal, cantante de Simply Red, su primer propietario y ahora lo lleva Anthony Sheridan, que ha reformado el local convirtiéndolo en uno de los bares restaurants más fashion de Manchester. El Barça bar de Mick Hucknal era en sus inicios un lugar de homenaje al club de fútbol catalán y un intento de trasladar el ambiente de tapeo barcelonés a Manchester. Por lo visto, el cantante, ferviente seguidor del Manchester United, en una visita a Barcelona, quedó prendado de la ciudad, fue a ver un partido del Barça y al regresar a Manchester decidió montar su pequeña ciudad condal a modo de pub. Su actual propietario ha optado por darle al local un aire más moderno pero manteniendo el nombre y la vinculación con el fútbol ( Los culés que viven en Manchester suelen ver los partidos del Barça en alguna de las pantallas de televisión que hay repartidas por el bar).

barca3
Lo cierto es que la Catalan Square, se ha impregnado del espíritu de Barcelona y se ha convertido en un verdadero imán para turistas y vecinos, especialmente durante los meses de verano en los que pueden tostarse un poco los días que hace sol tomando una cervecita o disfrutar de conciertos de música en vivo. Cambia que en lugar de tener el mar delante tienes los canales y no verás gigantestos barcos de cruceros ni golondrinas pero sí que, en cambio, verás embarcaciones bien curiosas navegando en sus aguas.

Links que os podrían interesar:

http://barca-manchester.co.uk/

https://www.madola.com/

De cómo Iggy Pop dio el «Sí quiero» a Pins – Indie, Punk y Rock en femenino

Cita

jacksonxjoshua4

Hoy hablo de cinco chicas de Mánchester que, desde 2011, tienen dos álbumes buenos a rabiar a sus espaldas, con unos inicios cuanto menos curiosos/reivindicativos y que os resumo en cuatro líneas. La «culpable» de este proyecto se llama Faith, una mujer musicalmente influenciada por grupos como My Bloody Valentine o Jesus and Mary Chain, que un buen día decidió crear una banda formada únicamente por mujeres y así salir de esa típica industria de bandas musicales masculinas que incorporan chica que sabe tocar algún instrumento pero que más bien es utilizada como un símbolo entre sus filas. La suerte acompañó a Faith, encontró a las componentes de su sueño, se ponen en marcha y en 2012 sacan un EP que ya apunta alto, sobre todo por un tema seductor como el que más y de título «Say to me». No diré más sobre él. Aquí lo tenéis para quien se atreva a verlo y a escucharlo:

Llegamos al mes de septiembre de 2013 lanzan su primer álbum «Girls Like Us», que consigue tener un acogida más que excelente entre público y entre la crítica británica. Haced el favor de escucharlo y enamoraros de una vez por todas. Es esto que veis a continuación.

Total, que la cosa sigue en ascenso y se plantan en el 2015 publicando su segundo álbum «Wild Nights» y siendo teloneras en la gira europea y americana de Sleater-Kinnev (banda de rock directamente influenciada por el movimiento punk feminista). Como podéis comprobar, la cosa esta que hay entre Mánchester y el feminismo, a día de hoy, sigue flotando en el aire (Algo de Emmeline Pankhurst, queda todavía en las mentes de las mujeres mancunianas)

Pero antes de llegar a Iggy, Pins merecen una pequeña presentación de obras y milagros que se clasificarían dentro del indie punk y rock: Su primer álbum, como he indicado al inicio, ya cosechó elogíos a diestro y siniestro y un aumento de fans bastante considerable. Esto les llevó a no parar de hacer bolos y colaborar en giras con bandas como The Fall, Sleigh Bells, The Cribs y algunos más.

Wild Nights, el segundo álbum salió con un primer sencillo y vídeo acompañando,  «Too Little Too Late» que define muy bien la esencia de ese trabajo, un sonido entre denso y serpenteante, perfectamente equilibrado por una línea de bajo en decadencia y una batería marcando ritmos. Este tema, por supuesto, es guiado por la seductora voz de Faith y rematado por un final tan acelerado como rotundo.

Tras ese Wild Nights, Pins se han atrevido a oscurecer algo más sus temas y su EP «Bad Things» es un ejemplo, eso sí, haciendo uso de más influencia electrónica en la que se puede adivinar huellas que han podido dejar en ellas bandas como New Order o Joy División. Dejo enlace como prueba.

https://www.youtube.com/watch?v=FM2G6MNcfio

Tanto el primer como el segundo disco, por la propia filosofía de la banda en la que prevalece el DIY, principio arraigado a la propia cultura punk y sus influencias musicales, suenan igual de frescos y atractivos, de ahí que el resultado también sea positivo en todos los sentidos. Ellas llevan las riendas de su propia carrera musical y controlan cada paso que dan, tanto a nivel de creación como de producción (Es lo que tiene lo del «Háztelo tú mismo»).

La conquista de Iggy Pop

A parte de su música y en relación a ésta, Pins cuidan mucho su estética visual, tanto en sus vídeos como en las portadas de los discos o como la puesta en escena de sus conciertos. Todo en Pins está meticulosamente pensado. No es de extrañar entonces que hasta el legendario Iggy Pop se haya rendido a su sonido y hace unos meses colaborase poniendo voz en uno de sus EP, concretamente en su single ‘Aggrophobe’, sensual como el que mas, como siempre. Por lo que he leído en una entrevista que les hicieron en Skiddle, la idea de que Iggy pusiese voz al tema, surgió mientras la banda estaba en Escocia y después de tomar unas copillas (Y realmente escuchas el tema y por Dios que parece hecho para él y sus cuerdas vocales). Por lo visto, tirando de contactos que conocían a otros contactos cercanos a Iggy, le hicieron llegar una carta pidiéndole su colaboración y ÉL dijo Sí! Así de fácil.
Aquí os dejo el link del resultado de la colaboración, Iggy, sumergido en su voz sobrenatural, y coro acompañándole en su relato. Impecable.

Escuchadlas, no os arrepentiréis y, si las recomendais, ligareis más, hacedme caso.

PINS son Faith Vern (voz / guitarra), Anna Donigan (bajo), Lois Macdonald (guitarra), Sophie Galpin (batería) y Kyoko Swan (teclados/guitarra)

Más información sobre sus conciertos y demás curiosidades en su página web y os dejo también el link de la entrevista que les hicieron en Skiddle y que me parece buenísima.

http://www.wearepins.co.uk/home

https://www.skiddle.com/news/all/PINS-Interview-Drunken-ideas-emojis-and-Iggy-Pop/30846/

Pankhurst Centre, visitando la casa de las sufragistas

Cita

Bajando por Oxford Road, dejando a tus espaldas la Universidad de Mánchester y acercándote a Rusholme, llegas a Nelson Street. En esta calle, en el número 62, encuentras el Pankhurst Centre, una casa victoriana en la que vivió Emmeline Pankhurst con su familia durante más de ocho años. Fue también allí donde se celebró la primera reunión de las sufragistas y, por lo tanto, donde se podría decir que nació oficialmente este movimiento reivindicativo que defendía el derecho a voto para las mujeres. Como he comentado, los Pankhurst vivieron en esta casa algo más de 8 años y luego se trasladaron a Londres desde donde consideraban que podían controlar mejor su campaña reivindicativa. Pero lógicamente, al dejar de vivir esta propiedad y no darle otro uso, la casa se fue deteriorando hasta tal punto que en 1979 la North West Health Authority, lo que vendría a ser a aquí el departamento de Sanidad, aprobó demolerla. La noticia creó tal revuelo en la ciudad que inmediatamente se produjeron múltiples protestas por parte de grupos de mujeres y conservacionistas, así que finalmente se tomaron en cuenta las quejas y se pudo salvar llegando al acuerdo de arrendar la casa y también la colindante a ésta. Las dos propiedades fueron restauradas gracias al dinero que lograron recaudar para llevar a cabo el proyecto, que se inició en 1984. El Pankhurst Centre se inauguraba tres años después, un 11 de octubre, fecha aniversario de la primera reunión de las Sufragistas. Las «madrinas» en dicha inauguración fueron Helen Pankhurst, bisnieta de Emmeline Pankhurst, y Barbara Castle.

-1

En la actualidad, el Pankhurst Centre cumple la función de centro social para mujeres y es dirigido por mujeres. Allí se llevan a cabo actividades y eventos, sirve como centro de reunión de varias organizaciones y proyectos de apoyo para mujeres que sufren cualquier tipo de abuso, a parte de ofrecerles oportunidades laborales y contar con un banco de alimentos. El espacio incorpora además el museo, el único que existe en Reino Unido sobre las sufragistas, y un lugar de obligada visita si uno quiere descubrir algo más su líder y sobre la lucha por los derechos de las mujeres hasta la actualidad (Información que tengo pensada incorporar dentro de unas semanas y que, por extensión, no he visto conveniente añadir a este artículo). Ah! Otra cosita, el museo no recibe fondos públicos, depende de las donaciones de particulares, y todas la mujeres que trabajan allí lo hacen de manera voluntaria. Me pregunto si a estas alturas todavía es normal que una organización así, con todo lo que representa, todavía funcione como una especie de ONG para mujeres.

Volviendo al edificio de dos pisos en cuestión, el museo se encuentra en la planta baja y  he de decir que las mujeres que lo llevan son amabilísimas. Nada más entrar se interesaron por nuestra procedencia (nuestro acento al hablar en inglés nos delata desde el minuto uno) y nos explicaron que primero pasaríamos a una sala en la que, mediante una proyección, haríamos un recorrido histórico sobre el movimiento sufragista y sobre el papel que representó Emmeline Pankhurst en éste, y que luego entraríamos en la sala de reunión de las sufragistas. Así que, con unas ganas tremendas, al menos yo, entramos en esa primera sala. El espacio no era muy grande, y de sus paredes colgaban cuadros, algunos con fotos de la época, otros de la restauración de la casa o también de mujeres influyentes dentro del movimiento reivindicativo (acompañaba a cada imagen un texto explicativo). Hay que tener en cuenta que aunque una esté en la casa de Emmeline Pankhurst, alrededor de esta mujer se movían otras muchas que allí podéis conocer con sus nombres y apellidos, además de las acciones que llevaron a cabo cada una de ellas (Mabel Capper, Patricia Woodlock, Lilian Forester, en fin, una larga lista, para mi gusto más interesante y fácil de aprender que la de los reyes godos). En la misma habitación encontramos unas sillas dispuestas ordenadamente frente a una pantalla en la que pudimos ver el vídeo del que nos habían hablado, con locución en inglés muy entendible si tu nivel en el idioma es más o menos intermedio .

IMG_4462

La siguiente sala a la que pasamos es la principal, la llamada The Parlour, la habitación donde se reunían las sufragistas, un espacio absolutamente encantador que da a un pequeño jardín y que está decorado hasta el más mínimo detalle con muebles de estilo eduardiano. Allí puedes encontrar desde libros como el de fotografías de Christina Broom «Soldiers & Suffragettes» o «The Selected Poems» de Sylvia Pankhurst, hasta las bandas que se ponían las sufragistas con la inscripción de «Votes for Women» o juegos de tacitas dispuestos sobre las mesas como preparados para iniciar una interesante velada de charla tomando un té (también para idear como liarla en la calle, que al fin y al cabo fue lo que acabó dando resultados a la causa).

img_4453.jpg

IMG_4458     IMG_4457

Rebeldía, cultura y elegancia, todo concentrado en aquellas cuatro paredes, como para no enamorarme de ese lugar.

Si os apetece visitarlo, está abierto al público los jueves de 10h a 16h y cada segundo y cuarto domingo de cada mes, de 13h a 16h. La entrada es gratis. http://www.thepankhurstcentre.org.uk/

IMG_4455

 

 

La Universidad y el Museo de Mánchester. Historia con sus historias.

Cita

IMG_5247

Si estás en Mánchester y bajas por Oxford Road, puedes encadenar a lo largo de la calle varias visitas interesantes en un sólo día. Centrándome en una de estas visitas (dentro de unos días seguiré la ruta de Oxford Road), el primer lugar donde pararé será en la Universidad de Mánchester que en si, como institución, se considera que se fundó en 1824 e irremediablemente, tanto por el lugar como por las fechas, este nacimiento está muy relacionado con la industrialización de la ciudad.

La universidad dio sus primeros pasos de la mano de John Dalton, un químico inglés y también descubridor del daltonismo. Dalton, apoyado por industriales y hombres de negocio de la ciudad, creó el Instituto de Mecánica de Mánchester. Obviamente, el objetivo de este instituto no era otro que enseñar a los trabajadores los principios de las bases científicas y así poder seguir avanzando en el desarrollo de la tecnología. Con los años,este instituto acabó convirtiéndose en el UMIST (University of Manchester Institute of Science and Technology) pero previamente funcionó como una Facultad de Tecnología de la Victoria University of Manchester, conocida antes de 1851 como Owens College.

Para saber el origen del Owens College tenemos que trasladarnos a 1846 y encontrarnos con John Owens, un comerciante textil de Mánchester, soltero y sin descendencia, que muere y deja la mayor parte de su fortuna para la creación de una universidad para hombres (todavía no había nacido Emmeline Pankhurst para convencerle, incluso a porrazos, que también podría pensar en integrar a las mujeres en las universidades). En fin, los administradores de esta bonita herencia acaban estableciendo en 1851 el Owens College en un edificio que había sido la casa de Richard Cobden, un empresario textil que, en pleno auge de la Revolución Industrial se estableció en Mánchester y que más adelante acabó interviniendo en las luchas políticas locales.

Poco a poco, la idea de una universidad empezó a tomar forma pero, eso sí, con algunas dificultades iniciales ya que, entre otras cosas, los empresarios de Mánchester eran más partidarios de que sus hijos se incorporaran a los negocios familiares cuanto antes y eso dificultaba atraer estudiantes solventes al Owens College. Fuera como fuese, el College, a pesar de todo, sobrevivió y en 1873 se instala, esta vez para quedarse para siempre, en unos edificios nuevos que se habían construido en Chorlton-en-Medlock en Oxford Road. En este majestuoso complejo de la actual universidad podéis encontrar el edifico Owens, que al igual que el resto de construcciones fue diseñado por Alfred Waterhouse, el arquitecto que ganó el concurso para diseñar el nuevo ayuntamiento de Mánchester, en mi opinión el edificio más impresionante de toda la ciudad, y artífice también del Museo de Historia Natural en Londres. El edificio principal de la Universidad de Mánchester albergaba originariamente todas las disciplinas excepto química, que se impartía en Burlington Street, y medicina, que se enseñaba en la parte trasera del campus universitario. Volviendo a la cronología, es en 1880 cuando, por Decreto Real, se establece que en Chorlton-en-Medlock se establezca la Universidad Victoria y en 1904 el Owens College fue absorvido por esta institución. De hecho, la actual Universidad de Mánchester no se conforma hasta 2004, con la fusión de de la Universidad Victoria de Mánchester y el UMIST. A día de hoy está considerada como una de las mejores universidades del mundo, es líder mundial en la búsqueda de tratamientos contra enfermedades con alta mortalidad y vale mucho la pena entrar en ella, pasear entre sus bonitos edificios y, sobre todo, admirar el edificio neo-gótico de Whitworth, que es una de las maravillas de la ciudad.

img_0048.jpg

La universidad de Manchester cual Matrioshka, alberga dentro de su recinto, el sofisticado Christies Bistro y el Museo de Mánchester, en el que puedes ver desde momias del antiguo Egipto, hasta esqueletos de dinosaurios, objetos de arqueología, algo de botánica, etc…

Sin duda, una de las piezas más famosas del Museo es el esqueleto del elefante Maharajah, no tanto por sus huesos sino por la historia de su traslado a la ciudad. Para conocer el origen de la fama del animalito nos vamos a la década de 1870, cuando en Mánchester existía el zoo Belle Vue. Este zoo pertenecía a la familia Jennison, que se enamoró de un elefante que vivía en el zoo de Edimburgo y al que acabó comprando. Para transportarlo decidieron que viajase en tren pero durante el trayecto el elefante no debió sentirse muy cómodo y destrozó el vagón en el que iba encerrado. La solución fue llevarlo a pie hasta Mánchester, cuidador incluído pegándose esta romántica pateada. Total, la broma costó 10 días de caminata. IMG_0049

Robando protagonismo al elefante Maharajah, en el museo también encontramos a una estatuilla egipcia, una de las ofrendas a Osiris sacada de la tumba de una momia y que, de alguna manera, tomó vida propia. Se trata de la estatua de Neb Senu. La reliquia de 25 centímetros fue encontrada en una tumba que data de 1800 a.C. y tiene una inscripción que traducida pone “pan, cerveza y carne”. Hace pocos años la pieza, seguramente aburrida de estar todo el día sin más actividad que la de dejarse ser observada,  optó por girar sobre ella sigilosamente durante el día y permanecer quieta durante la noche. Los conservadores del museo decidieron poner cerca de ella una cámara de vigilancia y comprobaron que, efectivamente, la posición de primera hora de la mañana no era la misma que la que tenía por la tarde, había girado 180 grados! Como siempre pasa con estas cosas, hay explicaciones para todos los gustos, unos expertos sospechan que la estatuilla puede contener el espíritu de la momia, teoría directamente enraizada con las creencias del antiguo Egipto, y otros expertos se decantan por el efecto de las vibraciones de los miles de visitantes que pasan por esa sala y que provocan que la pieza gire esos 180 grados por el día. La respuesta verdadera, sin duda, la tiene la estatua y yo, como soy una romántica, me decanto por la vertiente más mágica. En el siguiente enlace la podéis ver en acción.

Neb Senu en movimiento

Por último, merecen mención algunos universitarios ilustres de la Universidad de Mánchester: Tenemos al archiconocido y talentoso arquitecto Norman Foster; al escritor Anthony Burgess y autor del libro, entre otros, de La naranja mecánica;  a los actores Adrian Edmondson, ese Vyvyan, el punk, en la mítica serie de los 80´s The Young Ones, a su compañero de reparto en la misma serie, Rik Mayall, representando al anarquista Rick, y al también actor Benedict Cumberbatch, que podemos ver en la serie Sherlock; a los físicos James Chadwick, premio nobel de física y descubridor del neutrón, Joseph John Thomson, también premio nobel de física y descubridor del electrón, y a John Douglas Cockcroft, nobel de física y el primero en desintegrar un núcleo atómico. Desde luego que la lista es más larga, estos sólo son algunos ejemplos y en algún momento he de poner fin a este artículo que espero que os sirva si alguna vez visitais Mánchester.

 

Vyvyan

Adrian Edmondson

Rik-Mayall-Rick-in-The-Young-Ones-428x372

Rik Mayall

Ernest_Hemingway-James_Joyce-William_Shakespeare-Novela-Cine-Libros_196240864_29774264_854x640

Anthony Burgess