Lee Jeffries, desde Manchester, con amor

Lo bueno de los encierros, como el que hemos tenido durante estos meses, es que dedicas más tiempo a pensar y a buscar vías de escape hacía otros mundos que te alejen en la medida que se pueda de este tan feo que estamos viviendo. No me estoy refiriendo a ninguna droga, aunque también puedan resultar efectivas, más bien me decantaba por libros, nuevas aficiones o navegaciones de horas por las redes, por ejemplo. En mi caso, una de mis vías de escape fue mirar fotos del Instagram, camino que me llevó hasta Lee Jeffries, un señor inglés que me plantaba delante de mis narices retratos de rostros tan intensos como un wiski sin hielo. Total, que la cosa fue yendo a más y al final me los he bebido durante todas estas semanas hasta llegar a un estado de embriaguez del que ya no creo que pueda escapar. Hoy puedo decir que soy una fan de la obra de un fotógrafo de formación autodidacta llamado Lee Jeffries. El que faltaba en esta historia era otro de mis grandes amores, mi amigo Ignasi. Pues la cosa fue que una tarde que vino a visitarme le dije ‘Mira, he encontrado un fotógrafo que tiene unas fotos que me llevan loca’, así que entro en su cuenta del Instagram y le empiezo a enseñar sus fotos. No habían pasado ni cinco minutos y ya le había comprado una, más una que se guardó en la recámara y que iba a ser para mí, cosa que desconocía en aquel momento. Reconozco que aquella compra tan impulsiva me dejó un poco en shock, porque lo de él había sido una especie de flechazo maravilloso, rápido y productivo, y yo llevaba semanas de agonía amorosa romántica a lo personaje shakespeariano, y eso significa sufrimiento y poca productividad.

La historia siguió pocos días después cuando entré en la web de Lee Jeffries y pasé varios minutos hipnotizada por la mirada de Manchester II. Cuando se me pasó aquel estado de hipnosis, me dije, ‘Oye, seguro que tiene una página de Facebook, voy a chafardear’. Y tal como entro en su Facebook, en el mismo instante, me cuelgan ahí mismo, para que no me olvide, la inquietante imagen de aquel Manchester II. Resultado: que al fin me lanzo, le quiero en mi casa, me lo compro y sacrifico parte del presupuesto que tenía destinado para la vuelta al cole (sí me siento un poco mala madre pero confío en vender mucho durante los próximos meses y así cobrar unas buenas comisiones que compensen el resultado de mi impulsividad, enamoramiento, locura, inconsciencia e irresponsabilidad). Pero bien, apaciguo mi enamoramiento y pongo fin a la agonía.

Descubriendo a Lee Jeffries

A lo que voy, que es a presentaros a Lee Jeffries y sus retratos.

De las primeras cosas que descubro es que Jeffries en realidad es un contable a tiempo completo pero con una vía de escape, la fotografía. Ay como me gusta la gente que tiene vías de escape! Yo también las tengo pero sin tanto arte. En fin, si tenéis la oportunidad de mirar algunos de sus retratos os daréis cuenta que irradian vida y magia. Yo creo que esas dos características no serían posible si no tuviese un buen dominio del uso de luces y sombras, a parte de la puntería (llámese intuición) para fotografiar unos rostros y no otros. Si echáis un vistazo a sus fotografías, algunas incluso pueden transportaros hasta imágenes del barroco o a retratos hiperrealistas dibujados a lápiz, y esto es así porque uno de los puntos más distintivos que las caracteriza es esa vertiente entre religiosa y metafísica que plasma de una manera tan magistral en cada una de ellas. En su propia web, se define como un “Spiritual Photographer”, y desde luego que estas dos palabras le vienen como anillo al dedo.

De toda la serie de retratos que tiene, que son muchos y variados, sin duda, me han robado el alma el corazón y la sensatez, todos sus homeless, sus ‘Lost Angels’ desde los de mi adorada Manchester, hasta los de Skid Row de Los Ángeles pasando por los de Seattle o Roma. Muchos de ellos, están recogidos en un libro de fotografía que tiene publicado. Los miro y quedo atrapada en sus miradas, en la fuerza de estas, que independientemente de que el estilo de Jeffries pueda gustar más o menos, es innegable que tienen tanta intensidad que no te dejan indiferente. Detrás de muchos de sus ‘Lost Angels’ hay historias de niños que pasan hambre, o casos de violencia doméstica, de adicciones o de enfermedades mentales. Hizo En este link podéis ver algunos de sus ‘Lost Angels’ https://www.youtube.com/watch?v=LF6F5BUtXQQ

Más cosas que he descubierto sobre Lee… La primera foto de un homeless la hace en Londres, antes de correr una maratón. Vio a una chica al otro lado de la calle y empezó a disparar con su cámara, lógicamente ella le llamó la atención. Jeffries se sintió tan mal que no pudo hacer otra cosa que acercarse, disculparse y empezar a hablar con ella. La conversación entre ellos resultó ser tan buena que acabó en foto. Lo que consiguió Jeffries con ese acercamiento fue, no solo conocer la historia de aquella desconocida, sino llegar hasta sus emociones. Ese retrato tan íntimo hubiera sido imposible desde el otro lado de la calle. Desde entonces todos los maratones que corre los hace con fines benéficos para ayudar a personas sin techo y gente con adicciones.

La entrevista

Volviendo al principio de mi historia…, me llegó ese intenso e hipnótico Manchester II, cigarro en labios y sostenido entre dedos, mirada directa y esperando vete a saber qué en un oscuro rincón de su ciudad. Él vino acompañado de Sam (maravillosa sorpresa organizada entre Ignasi y Lee, a los que obviamente voy a adorar para el resto de mi vida), otro de mis grandes favoritos, con esa sonrisa y ese guiño eterno que cada mañana me recibe cuando entro en el salón. Escribo a Lee, le digo que los dos están muy bien ubicados en mi casa, los veo cómodos y tienen cada mañana las vistas del amanecer en Barcelona, así que tienen sol y luz. Lee me responde que esa imagen le gusta y le ha hecho sonreír.

Manchester II y Sam viendo el amanecer en Barcelona

En fín, yo quiero saber más cosas y acabo consiguiendo una pequeña entrevista a distancia. Tampoco quiero hacerme pesada porque yo, en estado de enamoramiento soy un pelín cansina, cosa que me hace estar buscando constantemente nuevos enamoramientos para no cansar a los anteriores. Mi madre me dice que es que soy muy caprichosa, pero yo sé que soy una enamoradiza compulsiva, uno de tantos defectos de fabricación que tengo y de los que, precisamente mi madre es culpable.

A lo que iba… A mí me gustaría saber cuál de todos los retratos que has hecho en Manchester es tu favorito.  

Lee: De todos los retratos que he hecho en Manchester, creo que quizás este sea mi favorito.

A lo largo de los años he llegado a conocer muy bien a Tommy. Él vende el Big Issue en Manchester, que es una revista que ofrece a las personas sin hogar la oportunidad de obtener un trabajo remunerado vendiendo la revista en la calle. Claramente tiene un aspecto religioso y a menudo lo he fotografiado. Esta foto en particular, fue hecha un día en que la luz no era muy buena. Ambos caminamos un rato por las calles buscando un buen lugar donde la luz fuera mejor. Finalmente encontramos un aparcamiento subterráneo. La luz era hermosa. Cuando estaba realizando la foto, no apreciaba el fondo y no fue hasta que llegué a casa cuando me di cuenta del significado: eran como unas alas de ángel y era como si Dios me hubiera guiado para conseguir esa imagen. Cuando salgo a hacer fotos, muchas veces sucede que justo cuando estoy a punto de tirar la toalla y volver a casa, doblo la esquina y justo allí encuentro la persona y la foto que buscaba.

De todos modos, esta foto, la de Tom, su apariencia de Cristo, las alas de los ángeles, el hecho de que no tiene hogar, todo tiene un significado metafórico que va más allá de un simple retrato. Me encanta!!

De tu trabajo como fotógrafo, ¿qué parte del proceso de creación es la que más te gusta realizar?

Lee: Esta es fácil. La que más me gusta es estar en la calle … conocer gente. Las fotografías han sido y siempre serán un complemento para hacer y desarrollar una relación con un extraño. Estar ahí fuera de alguna manera es un antídoto para mi propia sensación de soledad y, a lo largo de los años, realmente ha sido mi salvación mental.

Por qué esa preferencia por el blanco y negro para hacer tus retratos?

Lee: Creo que esto se remonta a mis días en la escuela. La primera vez que estuve expuesto a la fotografía fue en la clase de historia. Estábamos aprendiendo sobre la guerra y viendo esas viejas imágenes en blanco y negro de los soldados de la Primera Guerra Mundial … Sus ojos. Los blancos y negros inquietantes … Bueno, realmente se me quedó grabado, subconscientemente. Creo que ahora, cuando visualizo una fotografía en el ojo de mi mente, siempre la veo primero en blanco y negro.

Qué proyectos de fotografía tienes a corto plazo?

Lee: No me preocupan los proyectos de fotografía como tales. No me aventuro a hacer fotografías. Vivo mi vida, salgo a la calle, donde sea que me encuentre y trato de ser humano. Viviré hoy de esa manera, y también lo haré mañana y pasado mañana. Creo que la cualidad más importante que contienen mis fotografías es el amor. Las personas pueden ver y sentir que han sido creadas con amor y una conexión humana genuina. A corto plazo y a largo plazo, espero seguir haciéndolo y sintiéndome así sobre lo que hago.

Y entonces viene cuando le pregunto a Ignasi si quiere saber algo más sobre Lee y dice que sí. Que por qué en sus retratos de homeless, en los que la foto siempre está tan cuidada (de hecho parecen fotos de estudio), no aparece el entorno normal que les rodea?

Lee: Todas las imágenes las tomo en la calle, todas y cada una de ellas. No tengo estudio. Disparo a las personas sin hogar donde las encuentro. ¿Por qué no incluyo fondos? No estoy documentando. No estoy fotografiando a una «persona sin hogar». Estoy fotografiando a una persona, a un ser humano, el amor que desprende, su felicidad, su tristeza. Todo eso se ve en sus ojos. No necesito un edificio en el fondo, por ejemplo, para ayudar a contar esa historia. … bueno, la mejor forma de responder eso es pedirte que veas el video que publiqué en Instagram hoy. Eso explica mucho.

Y para mostrarnos esto último, nos pide que veamos un video que acaba de publicar en su cuenta de Instagram con motivo de que justo era el día mundial de la salud mental, allí veremos con imágenes la respuesta que nos acaba de dar. https://www.instagram.com/tv/CGJ7BhsAF-x/?utm_source=ig_web_copy_link

Mas fotos de Lee Jeffries, todas estas por ejemplo…

Y más, en su web… https://lee-jeffries.co.uk/

Su facebook https://www.facebook.com/search/top/?q=lee%20jeffries

Y muchas más en su instagram https://www.instagram.com/lee_jeffries/?hl=es

Y sus Lost Angels en Seattle… pues aquí https://www.youtube.com/watch?v=kvK-haS2cug

Amor

El Exit Photography Group y su «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities» en Barcelona

 

Hoy la cosa va de fotos, de fotos que he visto hace pocos días en Barcelona y que, por primera vez en esta ciudad, estaban expuestas en el Palau de la Virreina. Se trata de «Survival Programmes: In Britain’s Inner Cities», uno de los proyectos más destacados del Exit Photography Group y que firman sus tres fotógrafos, Nicholas Battye, Chris Steele-Perkins y Paul Trevor. He de decir que la expo me encantó por varias razones; la primera, ver unas fotos preciosas que inmortalizaban vidas de las familias de la periferia de ciudades industriales inglesas (lo inglés de por si ya me tira, de todos es bien sabido); la segunda, poder ir leyendo toda una serie de entrevistas que testimoniaban aquel momento dramático-histórico por el que pasaban las clases populares inglesas en la década de los setenta y; la tercera, encontrarme cara a cara con parte de la historia más oscura de UK y el contexto en el que paralelamente se iba desarrollando el movimiento punk. Podéis imaginar que el tema lleva implícita una buena dosis de fuerza, crítica social, carácter, creatividad, rebeldía y también decadencia. Obviamente, no podía perderme esta expo.

Sunday afternoon, Mozart Street, Granby, Liverpool, 1975.
UN CONTEXTO PARA ENMARCAR IMÁGENES

Si nos metiésemos en una máquina del tiempo y aterrizásemos en UK en 1968, encontraríamos a un señor llamado Enoch Powell, un político conservador como el que más, y que nos estaría soltando un discurso más bien durillo. Powell está pidiendo que todos los inmigrantes de las Indias Occidentales y el Sudeste Asiático o, lo que es lo mismo, la mayoría de gente que ha venido de la Commonwealth, sea deportada…, así, sin filtro ni nada. Pronostica que, en el caso de que los ingleses no se deshagan de ellos, podría producirse una catástrofe y correr ríos de sangre en Inglaterra. Uno de los motivos que alega para justificar su «teoría» es que los inmigrantes no son compatibles con el estilo de vida inglés y que eso pone en peligro la propia identidad de su país. Una cosa… que todos estos afrocaribeños a los que se refiere son los que pertenecen a la «generación del Windrush», son aquellos a los que Inglaterra invitó a venir tras la II Guerra Mundial porque hacía mucha falta mano de obra barata para levantar la industria y el país. Parece que Powell, o bien ignora este pequeño «detalle» o es un desagradecido integral (lo de «Windrush » curiosamente viene por el nombre del barco que los traía a Inglaterra). En definitiva, quería librarse de toda aquella gente que había abandonado las colonias, todavía no independizadas, y que bajo la promesas de encontrar una vida mejor, desembarcaron en Inglaterra, lugar en el que aquella «vida soñada» quedó en sueño (tuvieron que sobrevivir con sueldos bajísimos, discriminación racial y poco cariño en general). La prensa inglesa bautizó aquel discurso tan demoledor como «los ríos de sangre» y al día siguiente de pronunciarlo el Sr. Powell fue cesado, aunque sus ideas perduraron en gobiernos posteriores como los de la Thatcher, Farage o la actual Theresa May, y también en parte de la sociedad inglesa. Como puede leerse en el prefacio del fotolibro «Survival Programmes», tras las palabras de Powell «la raza y la ciudad se convirtieron en temas políticos importantes».

 

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Lo siguiente fue que, para contrarrestar aquel vergonzoso discurso, el primer ministro Harold Wilson inició su «Urban Programmes», toda una serie de iniciativas que tenían el objetivo de frenar el declive que estaban sufriendo algunos barrios de las ciudades del interior del país y mejorar la vida de sus habitantes (como idea estaba bien pero hay que apuntar que el presupuesto destinado a esta causa fue solo una veinteava parte del uno por ciento del gasto público, así que algo cortitos sí que se iban a quedar). Este proyecto se llevó a cabo durante más de diez años pero se orientó más a ofrecer apoyo a grupos de autoayuda de los barrios ya que lo que se esperaba es que la coordinación de los servicios sociales mejorase. El resultado fue que los «Urban Programmes» no acabaron de funcionar. En la década de los setenta la degradación de los barrios continuó y las cifras de las estadísticas publicadas en la época reflejan que mas de una cuarta parte de la población ya estaba inmersa en la pobreza. El realidad era que las clases políticas británicas habían perdido tanto el control económico del país como de las calles, ingobernabilidad que alcanzó su punto álgido en el famoso «Invierno del descontento» entre 1978-79. Poco después llegó el Thatcherismo, se liberalizaron los negocios y el comercio, se privatizó la industria y los servicios y se puso en alza los valores victorianos y el patriotismo. De esta manera se empieza a destruir aquel Contrato Social que nació después de la posguerra, y se aprovechó el hecho de que las clases medias y trabajadoras no habían acabado de sentirse a gusto con el intelectualismo que había precedido a la Dama de Hierro.

EL EXIT PHOTOGRAPHY GROUP  Y EL NACIMIENTO DE «SURVIVAL PROGRAMMES: IN BRITAIN’S INNER CITIES»

El Exit Photography Group ya existía antes de que el último de su fotógrafos y autores del «Survival Programmes» se uniese a ellos, se trata de Chris Steele-Perkins. Antes de la llegada de Chris, el Exit ya había publicado en 1973 su «Down Wapping», un breve trabajo sobre la clase trabajadora en Wapping, East London, y que estaba firmado por sus cuatro fotógrafos, Paul Trevor, Nicholas Battye, , Diane Olson y Alex Slotzkin.

Chris contactó con el grupo de fotógrafos cuando dio con un anuncio publicado en The Photographers’ Gallery de Londres. En este anuncio había un número de teléfono y un nombre, Paul Trevor. A los pocos días Chris llamó a Paul y se reunió con el grupo de fotógrafos. En esa reunión le manifestaron la intención de ir más allá de aquel «Down Wapping» y denunciar la pobreza generalizada que existía algunos suburbios de las ciudades inglesas. Chris salió con una muy buena impresión de aquella reunión, le interesó el tema, le pareció que era gente seria, coordinada, ambiciosa y ya tenían experiencia en ese tipo de proyectos. El único problema que había es que no tenían dinero. Aún así, Chris se unió al grupo.

 

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Chris Steele-Perkins

Al poco tiempo, Alex y Diane abandonaron y quedaron como componentes del Exit Photography Group, Paul, Nick y Chris. El «Survival Programmes» empezó a tirar adelante con algo de apoyo de Gulbenkian Foundation que había quedado impresionada con su anterior trabajo. La idea base del proyecto era mostrar como la idea de que aquella pobreza ya endémica de algunas ciudades inglesas era algo que no podía ser tolerado por una sociedad industrial avanzada. La pobreza, la discriminación y la injusticia estaban creando tal desorden social que podía derivar a situaciones extremas como las que se vivía en Irlanda del Norte. La voz de los afectados también tenía que ser oída, en este caso leída, así que se acordó grabar entrevistas en las que la gente relatase sus experiencias.

 

Lunch, Maryhill, Glasgow, Scotland, 1975.
Según describe Chris en un artículo de Photoworks, Paul era el más entusiasta de todos y un excelente coordinador. Paul, a parte de sus fotos, se encargó además de las cuentas y escribió la introducción del «Survival Programmes». Nick, ya fallecido, era un australiano tranquilo y reservado, amigo de Paul, y vivía en una constante búsqueda espiritual. Chris era el único que trabajaba como fotógrafo independiente.

El proyecto se planificó dividiendo Reino Unido entre los tres, aunque todos realizaron algún trabajo en ciudades como Londres y Glasgow. De todas formas, Paul se centró en Liverpool, Nick en Birmingham y Chris en Newcastle, Middlesbrough y Belfast. El Exit Photography Group contactó con algunas entidades de los barrios, llamó a las puertas de los vecinos, habló con ellos taza de té tras taza de té, entró en las casas y convivieron con sus habitantes. Optaron por el blanco y negro para las fotografías, imágenes muy cuidadas con un uso de la luz natural para dar mayor intensidad a las escenas. Las entrevistas, las transcribieron escuchándolas directamente del magnetófono en las que habían sido grabadas. Tenían protagonistas explicando sus propias historias individuales, hablaban los jubilados, los trabajadores mal pagados, los niños, las mujeres, familias en paro, en definitiva, las voces que abofeteaban la cara más vergonzosa del sistema capitalista. Tenían testimonios reales de la exclusión social, de las tensiones raciales que se vivían e, incluso, caras visibles del conflicto de Irlanda del Norte.

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Luego llegó el momento de la selección. La revisión de todo este trabajo se hizo entre los tres, mirando cada uno el trabajo que había hecho el otro, lo que permitía discutir, criticar el trabajo y elegir las imágenes teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista. En cuanto a las entrevistas, se decidió dedicar el mismo espacio que se daba a las fotografías, no usándolas como explicaciones de las imágenes sino como contenido adicional. El contenido se dividió en 4 capítulos que, por orden de aparición eran: Crecimiento, Promesa, Bienestar y Reacción. El formato que seguía era muy simple, la fotografía aparece en el lado derecho de la página y la entrevista se encuentra en el lado izquierdo.

El libro, debido a la falta de dinero, inexperiencia y otros compromisos llevó su tiempo hasta ser publicado. Esto se logró en 1982 de la mano de The Open University Press, siete años habían pasado desde aquel 1975 en el que se inició el proyecto. La primera exposición de «Survival Programmes» se hizo en la Side Gallery de Newcastle y seguidamente recorrió el resto del país.

Los miembros de Exit Photography Group acabaron separándose. Paul Trevor, con los años, decidió buscar en Liverpool a las personas a las que había retratado en los setenta en los suburbios, y al poco tiempo fue reconocido en la calle por uno de ellos, se acercó a él y le dijo «Paul, es como si nunca te hubieras ido». Esa frase inspiró el título de una exposición que hizo en la Walter Art Gallery de Liverpool en 2011. Paul encontró a aquellos niños callejeros que vestían camisetas llenas de lamparones, que le hacían muecas, a los que no les importaba mostrar sus calcetines agujereados o saltar sobre un coche robado y que él mismo fotografió en los setenta. Muchos de esos niños, ahora eran ya cuarentones con sus propias familias, otros ya estaban enterrados en los cementerio, la mayoría debido a las drogas. Aquel «Survival Programmes» engancha. Entiendo esa necesidad de reencuentro que tuvo Paul, el preguntarse «Qué habrá sido de aquella gente?» porque a mi me ha pasado igual. Si bien es cierto que las imágenes muestran precariedad, también hay que decir que los retratos que se hicieron a toda aquella gente irradian toneladas de vida, rostros que muestran una energía y fuerza que desafiaba al sistema, ojos que miraban de frente al desempleo y la pobreza. Cuenta Trevor que, en un principio les preocupaba ser rechazados por sus fotografiados, al fin y al cabo iban a ser intrusos en un medio en el que la gente vivía en tensión, pero encontraron todo lo contrario, les acogieron con amabilidad y orgullosos de ser fotografiados por el Exit Photography Group.

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En definitiva, dejaron en la historia de la fotografía británica un proyecto enmarcardo dentro de unos valores explícitamente anticapitalistas y que es una muestra del desarrollo de la cultura fotográfica documental de UK durante la década de los setenta. «Survival Programmes» es un valioso documento sobre la historia social británica adquiriendo el estatus de obra de culto, una obra que, trasladada a la actualidad, nos obliga a seguir cuestionándonos sobre la política contemporánea, que sigue sin resolver los mismos problemas sociales que denunciaban este grupo de fotógrafos. Mirad sus fotografías y preguntaos cuántas de esas imágenes pueden verse en estos momentos en nuestras ciudades, seguramente muchas de ellas.

Si os apetece escuchar a Paul Trevor y Chris Steele-Perkins hablar de «Survival Programmes» en el Palau de la Virreina, a parte de proyectos actuales como https://thenewlondoners.com/ de Chris, aquí os dejo el documento. Interesantísimo!

 

 

Más fotos maravillosas…

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Al final, acabé buscando este libro de fotografía, lo encontré y me lo compré… y me enamoré, como no podía ser de otra manera.