Johnny Marr vs la maldición de The Smiths

Hoy es 31 de diciembre de 2018 y de este año me quedo con Johnny Marr y el concierto que dio en Barcelona.

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Me quedo con Johnny por el valor que le doy al intentar seguir una carrera en solitario después de haber dejado un legado tan sumamente brillante como el que dejó con The Smiths. Cargar con esa realidad debe ser como una especie de maldición de la que es muy difícil deshacerse, por lo tanto, no le ha quedado otra que convivir con ella y llevarla lo mejor posible. Este año he visto como Marr toca su guitarra consciente de que quien la oiga, en uno u otro momento, dará con el sonido de The Smiths, o incluso lo habrá estado buscando desde los primeros acordes, y que cada vez que alguien escriba algún artículo sobre él, irremediablemente hará referencia a The Smiths. Lo bueno que tiene es que todo esto se lo toma con elegancia y humor y es capaz de empezar a tocar las primeras notas de This Charming Man, provocarte un subidón de la hostia y a los 10 segundos pararlo todo, a lo coito interruptus, y reirse en tu cara con tanta gracia, que en vez de cabrearte consigue que le adores. Está claro que a Marr le interesa más el futuro que el pasado, aunque no pueda deshacerse de él. Pasa un poco como con esa autobiografía que publicó y que refleja esa visión de la nueva Manchester, que se ha construido sobre el legado del pasado pero que nunca será igual, o como con aquella parte de la letra del Still Ill que describía aquella imagen «Under the iron bridge we kissed and although I ended up with sore lips It just wasn’t like the old days anymore». Eso mismo pasa con su nuevo trabajo. Marr reaparece con un álbum que suena muy actual y a la vez uno podría establecerlo en su pasado, eso sí, más alejado del rock & roll y con altas dosis de melancolía, en dos de sus vertientes más características: la de The Smiths y la de sus devaneos con el post punk de los 80’s.

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La vida de Marr suda música por los cuatro costados, desde el punk clásico, hasta todas influencias en las que se refugiaba junto al resto de adolescentes mancunianos en los 70´s, sin olvidar que ha sido capaz de adoptar las tendencias musicales posteriores sin ningún tipo de complejo. Tal vez, el éxito de su carrera en solitario es haber sabido crear su propia versión de esas influencias y presentarlas sin grandes pretensiones. Tres discos le han bastado para encontrar su sitio, adaptando sus magnificas composiciones a lo que podría ser su única limitación, su voz, porque, además e inevitablemente volvería a ser comparada a la del ex-líder de The Smiths, otra de las maldiciones con las que tiene que convivir.

Comparándolo con sus anteriores álbunes, su último trabajo, Call the comet, se acerca más a los sonidos de esas bandas clásicas que han influenciado a Marr pero lo cierto es que suena algo más ruidoso de lo que sería habitual en él. Encuentras temas como Rise, visceral como el que mas, pasión en un 90 % que acaba hábilmente fusionada con ese espíritu melancólico del que hablaba un poco más arriba. Das con un Hi Hello, tan Smiths ,que te sacude el alma de tal manera que necesitas luego un par de hostias para volver a este mundo y dejar de soñar. Hago un alto en este tema para decir que cuando tienes la oportunidad de ver a Marr, saliendo al escenario cubierto por una camisa así como un poquito transparente y floreada, y tocarlo para ti, con todavía ese espíritu de sueño de juventud, el mismo que tenían aquellos chicos ingleses que creían que podrían derrotar al sistema a golpe de punk o con temas de los Smiths y sus contemporáneos, no puedes evitar sentir lo mismo que una soñaba en el pasado. Otra de las propuestas es The Tracers, un tema más cercano al sonido de aquellos Joy Division, aire quejumbroso, gris y frío, una especie de instantánea que refleja un ambiente mancuniano de decadencia (pondría lluvia y niebla por todos lados), pero que Marr suaviza magistralmente con esas dosis de pop, demostrando que sigue siendo uno de los grandes compositores de pop de la historia de la música. Otra más, My Eternal, un guiño claro a los Buzzcocks.

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En ese concierto sonó mucho Call de Comet pero también mucho Smiths. El How soon is now? lució resplandeciente, elegante, cual estrella de cine pisando la alfombra roja que abría paso a los bises. Dignísimas sonaron también el Bigmouth strikes again, el Headmaster ritual, el Last night I dreamt that somebody loved me, tal vez esta última la más complicada de encajar (para mi gusto no va demasiado con su voz), There is a light that never goes out (de piel de gallina), el You just haven’t earned it yet baby (animosa como la que mas), y el broche de oro lo puso el Please please please let me get what I want (solicitada por el chico que tenía justo delante mío y que amablemente me dejó situarme en primera fila, cosa que le agradeceré toda mi vida).

Total, hora y media de concierto, intenso desde el minuto uno hasta el último de sus segundo, equilibrado entre los temas del presente y los del pasado, controlado a la perfección por Marr, al que le vimos disfrutando, feliz, sonriente, joven, adorado por sus fans, con esa sensación de que tiene todos los ingredientes necesarios para ser lo que es, un estrella de la música.

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De cómo Iggy Pop dio el «Sí quiero» a Pins – Indie, Punk y Rock en femenino

Cita

jacksonxjoshua4

Hoy hablo de cinco chicas de Mánchester que, desde 2011, tienen dos álbumes buenos a rabiar a sus espaldas, con unos inicios cuanto menos curiosos/reivindicativos y que os resumo en cuatro líneas. La «culpable» de este proyecto se llama Faith, una mujer musicalmente influenciada por grupos como My Bloody Valentine o Jesus and Mary Chain, que un buen día decidió crear una banda formada únicamente por mujeres y así salir de esa típica industria de bandas musicales masculinas que incorporan chica que sabe tocar algún instrumento pero que más bien es utilizada como un símbolo entre sus filas. La suerte acompañó a Faith, encontró a las componentes de su sueño, se ponen en marcha y en 2012 sacan un EP que ya apunta alto, sobre todo por un tema seductor como el que más y de título «Say to me». No diré más sobre él. Aquí lo tenéis para quien se atreva a verlo y a escucharlo:

Llegamos al mes de septiembre de 2013 lanzan su primer álbum «Girls Like Us», que consigue tener un acogida más que excelente entre público y entre la crítica británica. Haced el favor de escucharlo y enamoraros de una vez por todas. Es esto que veis a continuación.

Total, que la cosa sigue en ascenso y se plantan en el 2015 publicando su segundo álbum «Wild Nights» y siendo teloneras en la gira europea y americana de Sleater-Kinnev (banda de rock directamente influenciada por el movimiento punk feminista). Como podéis comprobar, la cosa esta que hay entre Mánchester y el feminismo, a día de hoy, sigue flotando en el aire (Algo de Emmeline Pankhurst, queda todavía en las mentes de las mujeres mancunianas)

Pero antes de llegar a Iggy, Pins merecen una pequeña presentación de obras y milagros que se clasificarían dentro del indie punk y rock: Su primer álbum, como he indicado al inicio, ya cosechó elogíos a diestro y siniestro y un aumento de fans bastante considerable. Esto les llevó a no parar de hacer bolos y colaborar en giras con bandas como The Fall, Sleigh Bells, The Cribs y algunos más.

Wild Nights, el segundo álbum salió con un primer sencillo y vídeo acompañando,  «Too Little Too Late» que define muy bien la esencia de ese trabajo, un sonido entre denso y serpenteante, perfectamente equilibrado por una línea de bajo en decadencia y una batería marcando ritmos. Este tema, por supuesto, es guiado por la seductora voz de Faith y rematado por un final tan acelerado como rotundo.

Tras ese Wild Nights, Pins se han atrevido a oscurecer algo más sus temas y su EP «Bad Things» es un ejemplo, eso sí, haciendo uso de más influencia electrónica en la que se puede adivinar huellas que han podido dejar en ellas bandas como New Order o Joy División. Dejo enlace como prueba.

https://www.youtube.com/watch?v=FM2G6MNcfio

Tanto el primer como el segundo disco, por la propia filosofía de la banda en la que prevalece el DIY, principio arraigado a la propia cultura punk y sus influencias musicales, suenan igual de frescos y atractivos, de ahí que el resultado también sea positivo en todos los sentidos. Ellas llevan las riendas de su propia carrera musical y controlan cada paso que dan, tanto a nivel de creación como de producción (Es lo que tiene lo del «Háztelo tú mismo»).

La conquista de Iggy Pop

A parte de su música y en relación a ésta, Pins cuidan mucho su estética visual, tanto en sus vídeos como en las portadas de los discos o como la puesta en escena de sus conciertos. Todo en Pins está meticulosamente pensado. No es de extrañar entonces que hasta el legendario Iggy Pop se haya rendido a su sonido y hace unos meses colaborase poniendo voz en uno de sus EP, concretamente en su single ‘Aggrophobe’, sensual como el que mas, como siempre. Por lo que he leído en una entrevista que les hicieron en Skiddle, la idea de que Iggy pusiese voz al tema, surgió mientras la banda estaba en Escocia y después de tomar unas copillas (Y realmente escuchas el tema y por Dios que parece hecho para él y sus cuerdas vocales). Por lo visto, tirando de contactos que conocían a otros contactos cercanos a Iggy, le hicieron llegar una carta pidiéndole su colaboración y ÉL dijo Sí! Así de fácil.
Aquí os dejo el link del resultado de la colaboración, Iggy, sumergido en su voz sobrenatural, y coro acompañándole en su relato. Impecable.

Escuchadlas, no os arrepentiréis y, si las recomendais, ligareis más, hacedme caso.

PINS son Faith Vern (voz / guitarra), Anna Donigan (bajo), Lois Macdonald (guitarra), Sophie Galpin (batería) y Kyoko Swan (teclados/guitarra)

Más información sobre sus conciertos y demás curiosidades en su página web y os dejo también el link de la entrevista que les hicieron en Skiddle y que me parece buenísima.

http://www.wearepins.co.uk/home

https://www.skiddle.com/news/all/PINS-Interview-Drunken-ideas-emojis-and-Iggy-Pop/30846/

El Manchester Bar, o como estar en Manchester sin salir de Barcelona.

 

Si existe un local en Barcelona que te transporta directamente a Manchester sin la necesidad de pillar un avión, ese es el Manchester Bar, o mejor dicho los Manchester Bares. Tenemos uno en el Raval, que este año cumplió 10 años y montó una party para celebrarlo en la que el mismísimo Mike Joyce (exThe Smiths) vino a hacerles de Dj, y otro en el Gòtic, que se abrió en el 2006, así que, como ves, en una noche puedes ir de uno a otro caminando tranquilamente (15-20 min. aprox. a mi paso).

Elijas el que elijas, en los dos locales se respira un ambiente muy similar, luz rojizaincluída, y suena la misma música, puede que un pelín más rockera la del Raval, pero básicamente prima el Indie a tope en los dos: clásicos de The Smiths, Joy Division, New Order, Stone Roses, The Clash, The Cure, David Bowie, Happy Mondays, y otras bandas por el estilo…, muchos de los grandes referentes en la música de los 80’s y los 70’s. Si esos grupos de culto son los que suenan en el Manchester Bar, su paredes bien merecen ser empapeladas con esos mismos ídolos, bien sea con posters o fotos, y a la vista está que así es también. Descrito de esta manera podría parecer que es un local hecho para nostálgicos, que también lo es, pero tampoco se podría encasillar del todo dentro de ese objetivo porque a estos clásicos seunen las últimas novedades del panorama Indie.IMGP1815

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