The Smiths Ltd, mi sueño de una noche de febrero.

La primera vez que vi a Johnny Turner fue en medio de la sala Upload, pasando desapercibidamente entre la gente y portando una cajita repleta de patatas fritas entre sus manos, subió los tres peldaños hasta el escenario y desapareció en el lateral derecho. La segunda vez, fue entrando en ese mismo escenario con sus tres compañeros, cada uno batería, bajo y eléctrica en mano, y había cambiado las patatas por un micro cuyo cable acabaría convirtiéndose en una especie de látigo que sería dominado con la misma maestría con la que lo hacía aquel Morrissey de los 80s que lideraba a The Smiths, y que ha sido la mejor de sus versiones para mi gusto. Ya en los primeros minutos de la actuación de estos The Smiths LTD, tanto mi amigo Ignasi como yo, infectados desde el siglo pasado por la banda mancuniana, no dábamos crédito a lo que estaban viendo nuestros ojos: «Este tío se ha debido de tomar una pastilla de Morrisseyina Complex o algo así» «Seguro que llevan consigo una máquina de esas que te metes dentro y en vez de desaparecer te conviertes en Morrissey». Turner de espaldas… «Pero tú te has fijado en la nuca y la coronilla????!!! Que es que se la ha robaoooooo…». Empiezan a tocar tema tras tema y… «La de horas que deben haberse chupado viendo el concierto del NATIONAL BALLROOM» o «Fijo que sus preferidos son el Rank y el Meat is Murder». Todas estas expresiones son solo algunas de las muchas que largamos durante aquel concierto. Johnny Turner derrocha morriseyismo por los cuatro costados y exhibe justo los mismos gestos que su ídolo, desde ese mirar hacia los cielos ceja en alto hasta esas muecas que dicen/preguntan «really?!» sin ni tan siquiera abrir la boca. Necesité cerrar los ojos unos segundos y abrirlos otra vez para asegurarme que todo aquello no era un efecto óptico debido a los focos y, resultó que al volverlos a abrir me encontré con la misma realidad: un tío que clava a aquel Morrissey del que tantos nos enamoramos el siglo pasado.

-Yo estoy en estado de shock y tú?
-Yo también. Estoy flipando.

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The Smiths Ltd, merecen más que un «corta-pega» de la información que se saca de su propia web, traducida con más o menos acierto y publicada en diferentes páginas de facebook para promocionar sus conciertos. Así que, como considero que los dos conciertos que he podido ver en su visita a Barcelona y Terrassa han sido de premio, pues ahí les dedico mi tiempo y mi inspiración, y de paso amplío mi conocimiento sobre una de las principales bandas tributo de The Smiths.

 

Orígenes de The Smiths Ltd.

Como os he avanzado, Johnny Turner es el Morrissey de los Smiths Ltd, pero también podría utilizar su sorprendente parecido con Moz para hacerle de doble o representarle en cualquier película que lo requiriese. Buscando información y entrevistas sobre la banda en prensa inglesa, descubro que la etapa morrisseyca de Johnny empieza cuando da respuesta a un anuncio en el que buscaban un «Morrissey» para un acto de tributo a los Smiths. Por lo visto, cuando leyó el anuncio, justo acababa de llegar de un viaje familiar a Blackpool, en el que había sido persuadido para cantar en un karaoke y no se le ocurrió elegir otro tema que First of de Gang to Die. Por lo visto, cuando acabó, encontró a todos los presentes asombrados y sin parar de repetirle que sonaba como Morrissey. Johnny se vino arriba y al día siguiente se lanzó a cantar el Panic agitando unas flores secas que había conseguido en el mismo hotel donde se hospedaba. Al poco tiempo, solo le faltó encontrar ese anuncio en el que solicitaban un Morrissey de mentirijilla y al que respondió sin pensárselo dos veces. Para su sorpresa, le respondieron y se encontró en el pub Briton’s Protection con un profesor de guitarra de Bolton, Alex Gaskell, y con los otros dos componentes de la incipiente banda tributo, Andy Crook, que tocaba el bajo y Keith Partington, que le daba a la batería. La reunión acabó con la entrega de una lista de trece canciones que debería cantar y, después de cuatro meses de ensayo, Farnworth les abre las puertas para que den su primer concierto, entradas agotadas como primer señal de éxito. Y desde entonces, ahí andan tocando por todo Reino Unido sumando público concierto tras concierto.

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El flechazo de Johnny Turner con The Smiths (todos los fans de The Smiths somos lo que somos por ese flechazo), cuenta en un entrevista que le hicieron en el Manchester Evening News, fue cuando escuchó What Difference Does it Make en 1984. Desde aquel momento se enamoró de la banda de Manchester y empezó a emular el estilo de su líder. Algo parecido me pasó a mi cuando escuché el Bigmouth straigh again, pero sin emular a Morrissey, que pasé como a otra dimensión de la que todavía no he podido salir. En esa misma entrevista, Johnny se define como una versión «Aldi» de Morrissey, al que sigue, pero llevando una vida de padre de dos hijos y currante en el sector de la electricidad, que dista años luz de la que lleva su ídolo. También explica que cuando acaba los conciertos muchos fans piden hacerse fotos con él (Doy fe de ello, ya que en la Sala Upload pude presenciar alguna que otra escena de esas en las que señores, algunos ya grandotes, subieron al escenario para abrazarle como si tuvieran al mismísimo Moz delante, sin poder salir del sueño que siempre quisieron vivir y nunca vivieron. Obviamente, esto era lo más parecido que iban a tener a ese sueño). Cuenta el mismo Turner que él también subió al escenario en un concierto de Morrissey en Preston Guild Hall, le estrechó la mano y le espetó un «paz».

 

Un setlist de éxitos

Volviendo a los conciertos que pude ver, el setlist que eligieron para tocar tanto en Barcelona como en Terrassa y que tengo la suerte de tener en mis manos gracias a la amabilidad de Keith Partington, que se lo entregó a mi hija una vez finalizado el concierto, empieza con la animosa Sheila take a bow que Turner canta y baila mano en cintura cual Morrissey en aquel vídeo en el que vestía con camisa color celeste y pantalón blanco. Ya desde ese primer tema, vimos que el trabajo de Johnny Turner no era solo cantar y bailar canciones de The Smiths, sino también mantener el personaje de Moz siempre a la altura de la actuación, así que de vez en cuando ofrecía alguna de esas reflexiones morriseycas que encandilaban a la audiencia y provocaba alguna que otra sonrisa. Momento mágico fue la llegada del Panic, en el que no faltó la famosa soga giratoria mientras se cantaba y coreaba el «Hang de DJ» y, en Terrassa, además, con la emoción añadida de la cuerda a punto de enredarse en las aspas del ventilador que colgaba del techo y a pocos centímetros de la cabeza tenía Johnny Turner.

En su repertorio, cuidadosamente elegido para mantener durante todo el tiempo la atención y el entusiasmo del público, encontramos temas que iban desde el Nowhere Fast al Hand in Glove o desde Heaven Knows I’m Miserable Now a Girlfriend in a Coma, todas ellas con una exhibición de inflexiones vocales tan cercanas a las de Morrissey que asustaban. Sin duda, de los temas que despertaron más aplausos fue el How Soon is Now, con su archiconocido riff de apertura, que por cierto fue emulado perfectamente y seguido por la asombrosa voz del cantante, que se nos venía arriba a medida que pasaban los minutos. Y por supuesto, tampoco faltaron la rompepistas This Charming Man o ese emotivo There Is a Light that Never Goes Out, como colofón de los conciertos. Total, una lista de temazos que podéis ver en la foto del setlist que publico a continuación y que sonaron bordados y muy a lo Rank, que es uno de mis discos favoritos, así que me sentí bastante afortunada por poder verlos.

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Nos despedimos de ellos en Terrassa, en el Legends Dance Hall, y esta vez nos pusimos en primera fila y nos acompañó mi hija. Desde esa posición, se les ve mas reales como banda tributo, no tanto como una ilusión óptica de The Smiths «de verdad» como nos parecieron en el Upload, en donde nos ubicamos más lejos del escenario. Pero en Terrassa, como el local era mucho más pequeño, les pudimos hacer un pasillo para que pudieran subir y bajar del escenario en dos zancadas, así que eso también nos provocó un punto de excitación. Uno de esos puntos fue cuando Johnny Turner pasó delante nuestro con la cabeza medio ladeada, exhibiendo esa arrogante autoconfianza atrapada en algo parecido a incomodidad o timidez, en definitiva, muy a lo Morrissey. Otro punto para mi, personalmente, fue cuando noté como mi hija me apretó la mano cuando escuchó las primeras notas del Ask, su preferida de los Smiths y cuando repitió disimuladamente el mismo gesto cuando sonó Girlfriend in a Coma y, en esta además me mira y se ríe cuando canta los de it’s serious, porque ella siempre ha preferido sustituirlo por it’s cereals (las cosas de mi Júlia). Y por último, el remate fue aquella escena en que, cuando finaliza el concierto, el batería despega el setlist del suelo, se nos acerca y se lo entrega a mi hija, que con sus trece años, era la asistente más joven de la noche y había seguido cada una de las canciones con el entusiasmo, aunque a veces contenido, propio de los adolescentes. Le dio la gracias con media sonrisa y le dije que, a partir de ahora, vendrá conmigo a todos los conciertos porque también me gustaría tener un setlist de Morrissey o de Johnny Marr, por ejemplo.
Concluyendo, The Smiths Ltd, para un fan de The Smiths, viene a ser como encontrar un oasis en medio de un desierto (el desierto que dejaron The Smiths tras su separación) y refleja esa realidad en la que inconscientemente sigue viviendo dentro de su burbuja atemporal y emocional, la realidad de que sigue enamorado de aquellas canciones que salvaron su vida (Still Ill a todo volumen). Como banda tributo, tienen la habilidad de encapsular tanto el sonido, el estilo y la ironía que caracterizaba a The Smiths en su tiempo y a esto se le ha de sumar la capacidad de Johnny Turner para personificar todas las extravagancias que caracterizaban las puestas en escena de Morrissey. Los recomiendo para todo aquel que quiera revivir como eran las primeras actuaciones de The Smiths.

Podéis encontrarlos en su web http://www.thesmithsltd.co.uk/

 

 

Johnny Marr vs la maldición de The Smiths

Hoy es 31 de diciembre de 2018 y de este año me quedo con Johnny Marr y el concierto que dio en Barcelona.

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Me quedo con Johnny por el valor que le doy al intentar seguir una carrera en solitario después de haber dejado un legado tan sumamente brillante como el que dejó con The Smiths. Cargar con esa realidad debe ser como una especie de maldición de la que es muy difícil deshacerse, por lo tanto, no le ha quedado otra que convivir con ella y llevarla lo mejor posible. Este año he visto como Marr toca su guitarra consciente de que quien la oiga, en uno u otro momento, dará con el sonido de The Smiths, o incluso lo habrá estado buscando desde los primeros acordes, y que cada vez que alguien escriba algún artículo sobre él, irremediablemente hará referencia a The Smiths. Lo bueno que tiene es que todo esto se lo toma con elegancia y humor y es capaz de empezar a tocar las primeras notas de This Charming Man, provocarte un subidón de la hostia y a los 10 segundos pararlo todo, a lo coito interruptus, y reirse en tu cara con tanta gracia, que en vez de cabrearte consigue que le adores. Está claro que a Marr le interesa más el futuro que el pasado, aunque no pueda deshacerse de él. Pasa un poco como con esa autobiografía que publicó y que refleja esa visión de la nueva Manchester, que se ha construido sobre el legado del pasado pero que nunca será igual, o como con aquella parte de la letra del Still Ill que describía aquella imagen «Under the iron bridge we kissed and although I ended up with sore lips It just wasn’t like the old days anymore». Eso mismo pasa con su nuevo trabajo. Marr reaparece con un álbum que suena muy actual y a la vez uno podría establecerlo en su pasado, eso sí, más alejado del rock & roll y con altas dosis de melancolía, en dos de sus vertientes más características: la de The Smiths y la de sus devaneos con el post punk de los 80’s.

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La vida de Marr suda música por los cuatro costados, desde el punk clásico, hasta todas influencias en las que se refugiaba junto al resto de adolescentes mancunianos en los 70´s, sin olvidar que ha sido capaz de adoptar las tendencias musicales posteriores sin ningún tipo de complejo. Tal vez, el éxito de su carrera en solitario es haber sabido crear su propia versión de esas influencias y presentarlas sin grandes pretensiones. Tres discos le han bastado para encontrar su sitio, adaptando sus magnificas composiciones a lo que podría ser su única limitación, su voz, porque, además e inevitablemente volvería a ser comparada a la del ex-líder de The Smiths, otra de las maldiciones con las que tiene que convivir.

Comparándolo con sus anteriores álbunes, su último trabajo, Call the comet, se acerca más a los sonidos de esas bandas clásicas que han influenciado a Marr pero lo cierto es que suena algo más ruidoso de lo que sería habitual en él. Encuentras temas como Rise, visceral como el que mas, pasión en un 90 % que acaba hábilmente fusionada con ese espíritu melancólico del que hablaba un poco más arriba. Das con un Hi Hello, tan Smiths ,que te sacude el alma de tal manera que necesitas luego un par de hostias para volver a este mundo y dejar de soñar. Hago un alto en este tema para decir que cuando tienes la oportunidad de ver a Marr, saliendo al escenario cubierto por una camisa así como un poquito transparente y floreada, y tocarlo para ti, con todavía ese espíritu de sueño de juventud, el mismo que tenían aquellos chicos ingleses que creían que podrían derrotar al sistema a golpe de punk o con temas de los Smiths y sus contemporáneos, no puedes evitar sentir lo mismo que una soñaba en el pasado. Otra de las propuestas es The Tracers, un tema más cercano al sonido de aquellos Joy Division, aire quejumbroso, gris y frío, una especie de instantánea que refleja un ambiente mancuniano de decadencia (pondría lluvia y niebla por todos lados), pero que Marr suaviza magistralmente con esas dosis de pop, demostrando que sigue siendo uno de los grandes compositores de pop de la historia de la música. Otra más, My Eternal, un guiño claro a los Buzzcocks.

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En ese concierto sonó mucho Call de Comet pero también mucho Smiths. El How soon is now? lució resplandeciente, elegante, cual estrella de cine pisando la alfombra roja que abría paso a los bises. Dignísimas sonaron también el Bigmouth strikes again, el Headmaster ritual, el Last night I dreamt that somebody loved me, tal vez esta última la más complicada de encajar (para mi gusto no va demasiado con su voz), There is a light that never goes out (de piel de gallina), el You just haven’t earned it yet baby (animosa como la que mas), y el broche de oro lo puso el Please please please let me get what I want (solicitada por el chico que tenía justo delante mío y que amablemente me dejó situarme en primera fila, cosa que le agradeceré toda mi vida).

Total, hora y media de concierto, intenso desde el minuto uno hasta el último de sus segundo, equilibrado entre los temas del presente y los del pasado, controlado a la perfección por Marr, al que le vimos disfrutando, feliz, sonriente, joven, adorado por sus fans, con esa sensación de que tiene todos los ingredientes necesarios para ser lo que es, un estrella de la música.

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The Narrows o ese sonido que te llevará a otra dimensión.

Hace unas semanas hablé con Adam de The Narrows, un grupo de música que descubrí hace unos años y del que, irremediablemente, me encapriché. Adam me dice » que están trabajando en un nuevo proyecto y que esperan poder presentarlo pronto. Y tal como acaba la frase siento ese deseo de quererlo escucharlo YA, a modo de niña impaciente porque le den de una vez por todas ese helado de chocolate. Si tiene que caer un meteorito, que se espere a que The Narrows publiquen su nuevo disco antes de estrellarse contra el planeta Tierra. Lo sé, The Narrows no son conocidos pero, sinceramente, me da igual, me siento afortunada de ser de las pocas que los conoce, es como esa sensación tan especial que uno siente cuando conoce un escondite del que muy poca gente sabe de su existencia. Mi consejo es que los que os animéis a escucharlos lo hagáis en cualquier momento del día o de la noche, con o sin luna, con nubes o con sol, cerréis los ojos y os dejéis llevar a esa dimensión extraña en la que seguramente no habéis estado nunca (yo los escucho sin tomar drogas).

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A la espera de tener la futura joyita me consuelo haciendo un repaso por sus anteriores trabajos. Una de sus últimas propuestas lleva como título Hibakusha (Término con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos Hiroshima y Nagasaki) y que, a la fuerza, nos conducía a una música visceral, multiforme, impredecible y dura. El tráiler de Hibakusha ya dice bastante del crudo mensaje que quieren transmitir y que, en mi opinión, hacen de una manera magistral; juego de imágenes y sonidos que te abofetean sin darte tiempo a reaccionar. HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=g5IZcY4WcTE» https://www.youtube.com/watch?v=g5IZcY4WcTE .

El sonido Narrows, con lo que llevo escuchado, en general, es envolvente, oscuro y con una buena base electrónica, especialmente cuando hacen un uso determinado de sus guitarras. David Battle, Phil Drinkwater y Adam Hynes, mueven los hilos de esta banda de Manchester, interesantísima por varias razones, entre las que destaca la creatividad con que abordan su denuncia social. Podría decirse que es música hecha desde otra dimensión, extraña y consecuentemente innovadora tanto desde el punto de vista del sonido, de las letras, que nacen de la mente y dedos de Phil, como de la imagen que ofrecen de una realidad fría y decadente (recomiendo ver sus videos como prueba, desde una vertiente más visual, y aprovecho que trato el tema de la imagen, para destacar el trabajo del diseñador Tompop tanto en la creación del logo de la banda, como en sus performances, etc. El siguiente enlace es otra buena prueba: HYPERLINK «https://www.youtube.com/watch?v=IPQkRBne7ko» https://www.youtube.com/watch?v=IPQkRBne7ko ).

Como iba diciendo, la realidad de la que tratan los temas de The Narrows suelen ser poco “bucólicos”, ya sabéis, invasiones, manipulación mediática, codicia, guerras, política, violaciones de derechos humanos, dinero…, básicamente reflexiones sobre lo que cada día uno puede ver y sufrir en TV o diarios.

El caso es que sea por sus mensajes, su música, su imagen o, un poco de cada uno de estos ingredientes, The Narrows es una banda respetada por por crítica musical de UK y por el público que les conoce; han participado en festivales como T in The Park o el FOM Fest; han pasado por el O2 Academy2 de Londres y por el Ruby Lounge de Manchester. Además, han contado con el apoyo de Tom Robinson, Zane Lowe y diferentes emisoras de Radio inglesas. Todo esto en cuanto a su vertiente más mediática, pero sin dejar de lado sus bolos en salas de índole más local.

The Narrows aparecieron en la escena musical hace pocos años con un álbum titulado The Eve of Invasion. Confieso que me perdí su debut, probablemente la distancia en km tiene mucho que ver en ese hecho, pero desde la primera vez que los escuché con aquel Initials MM o su Saviour ya vi que para mi eran algo más que electrónica o rock alternativo.

 

Nos vemos en la otra dimensión.